lunes, 21 de marzo de 2016

8 maneras de impartir disciplina y que tus niños te hagan caso a la primera

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8 maneras de impartir disciplina y que tus niños te hagan caso a la primera

Hay algunas cosas, como educar a los hijos, que son especialmente difíciles y desagradecidas a la hora de obtener resultados. ¿Cuántas veces has tenido que pedir, rogar e incluso gritar a tu hijo: "no te metas eso en la boca", "deja de pegarte con tu hermano" o "no saltes del sofá a la silla"? Afortunadamente, hay formas efectivas de comunicarte con tu pequeño de manera en la que te asegures de que él te escuchará y cooperará a la primera.


Sé claro
Por supuesto que quieres explicar a tu hijo los porqués de todo en esta vida, pero quizás cuando estáis a punto de salir para ir a la escuela no es el mejor momento. Así que ahorra los discursos elaborados para cuando tu pequeño necesite de un apoyo más profundo. Cuando necesites obtener una respuesta rápida, sé claro y específico, sugiere Richard Bromfield, Ph.D., psicólogo en Harvard Medical School y autor de How to Unspoil Your Child Fast. Los niños necesitan información concreta así que, en lugar de decir “prepárate para ir a la escuela”, da instrucciones directas: “Es hora de que te pongas el abrigo y la mochila”.

Conviértelo en un desafío
Como a los niños les encantan los pasatiempos, convertir el buen comportamiento en un juego es una forma muy inteligente de obtener su complicidad. ¿Tienes un hijo que da problemas cada vez que tiene que ponerse las zapatillas? Prueba a decirle: “Te apuesto que no eres capaz de ponerte tus deportivas en 45 segundos”.  ¿Tu hijo nunca quiere cepillarse los dientes? Dile: “Me pregunto quien puede limpiarse los dientes por más tiempo, tú o yo”.

Conecta con tu hijo y personaliza el mensaje
Hay dificultades de ser mamá, como educar a un niño de 2 años, que parecen imposibles. A veces parece que tu pequeño no quisiera “comprar” lo que le “vendes”, cuando lo que realmente está sucediendo es que no puede procesar bien lo que dices.  “Los niños no son buenos a la hora de hacer más de una cosa a la vez”, explica Jim Taylor, Ph.D., y autor de Positive Pushing: How to Raise a Successful and Happy Child. Es prácticamente imposible para tu pequeño asegurarse que su trenecito de juguete no se descarrile al mismo tiempo que te escucha y se preocupa por comprenderte. En lugar de esperar una atención completa, prueba a decirle que deje de jugar por unos minutos para que podáis hablar. Entonces, explícale lo que sucede mirándolo a los ojos, utilizando su nombre y preguntándole si te ha entendido cuando termines.

Disciplina positiva: sustituye los malos hábitos
La mejor manera de acabar con un comportamiento no deseado es sustituirlo por una alternativa o el “contrario positivo” de ese mal gesto, dice Alan E. Kazdin, Ph.D., profesor de psicología y pediatría de Yale University, y director del Yale Parenting Center. En lugar de centrarte en lo que no quieres que tu hijo haga (“odio cuando es un respondón”) dale importancia a lo que si te gustaría que hiciese (“cuando llega el momento de limpiar, me gustaría que sencillamente lo hicieras”).
Una forma segura de que tu hijo opte por portarse bien son las alabanzas. Cuando actúe adecuadamente, expresa tu sincera emoción (“¡wow!”).  Después, hazle saber porqué estás tan contenta (“estabas enfadado, pero decidiste decirlo en lugar de ponerte a pegar”). Finalmente, añade algún gesto físico, como un abrazo o high five. “Cada vez que refuerzas un éxito parcial, te acercas un poco más al objetivo final”, dice Dr. Kazdin.

Corta el drama
Los hijos tienen mucha más resistencia que tú y pueden discutirte, montarte un berrinche y oponerse tanto tiempo como les dejes (¿a alguna le suenan las batallas campales para conseguir que se vayan a la cama?). “Cada vez que participas de este intercambio de discusiones, le das la oportunidad de volverse más fuerte y mejor en ello”, dice Dr. Bromfield. En lugar de dar repetidos avisos y recordatorios, dale uno (“te quedan 10 minutos para jugar, es hora de dormir”) e ignora cualquier enfado después de ello. Si todo lo demás falla, utiliza el clásico “porque lo digo yo”. De esta manera también aprenderá a respetar a los demás y a que las cosas siempre salen bien: lo importante, a la larga, es educar en valores.

Explica las dinámicas de causa-efecto
Cuando tu pequeño se niega a ponerse un sombrero o a abrigarse y luego se queja de que hace frío, simplemente cuéntale cómo las prendas de ropa que no quiso ponerse le habrían ayudado. La próxima vez que no quiera ponerse una chaqueta o gorro, recuérdale lo que pasó la última vez.

Ofrece alternativas
A los niños les reconforta sentirse en control. Así que, en lugar de preguntarle si puede recoger los juguetes, donde realmente solo hay una posible respuesta, proponle diferentes opciones incluso si no hay una diferencia monumental entre ellas. Dile, por ejemplo, “por favor recoge esos dos juguetes o aquella caja cerca de la cama”. De esta manera evitas recibir un “no” directo.

Cambia las formas
“Cuando tu hijo escucha las palabras ‘no’ o ‘para’, estás desencadenando una respuesta casi pavloniana que consiste en que el pequeño dejará de prestarte atención”, dice Jane Nelsen, Ed.D., autor de una colección de libros sobre disciplina positiva. En lugar de decirle “no tires de la cola del perrito”, dile: “trata al perro con cariño”.

¿Quieres que tu hijo te preste atención? Susurra. Nada genera mayor interés que un secreto.



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