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domingo, 26 de enero de 2020

“Jugar en familia..."

“Jugar en familia debería ser tan obligatorio como cepillarse los dientes”


15’ diarios de juegos en familia pueden hacer una diferencia importante en el desarrollo de los niños.

A lo largo de 14 años de práctica clínica con niños y padres, la psicóloga portuguesa Inês Afonso Marques se ha acostumbrado a escuchar a los más pequeños quejarse de la falta de tiempo de sus padres para jugar. "Y los padres confirman que no tienen tiempo y no pueden jugar con sus hijos", lamenta.
Por lo tanto, para ella es común "recetar" 15 minutos de juego diario a las familias, algo que llama tiempo especial. "En poco tiempo ya se notan mejoras en términos de humor, que reducen el número de berrinches, mejoran la autoestima y la satisfacción", dice la profesional, que acaba de publicar en su país el libro ‘Jugando también se educa'.
Para Afonso Marques, no se concede la merecida a importancia al tiempo para jugar y a la participación de los padres en esa actividad. "Jugar debe ser tan obligatorio como cepillarse los dientes", dice en declaraciones al periódico local Diário de Notícias, enfatizando que "a través del juego podemos transmitir un conjunto de lecciones y oportunidades de aprendizaje para los niños". Además, los padres "tienden a ser los compañeros de juego favoritos de sus hijos".
Con su obra, la profesional quiere "desmitificar la idea de que se necesita mucho tiempo" para jugar. "Si hay tiempo de sobra, maravilloso. Pero 15 minutos diarios especiales, en los que los padres estén realmente centrados en sus hijos, pueden ser suficientes para transmitir oportunidades importantes a los niños", explica. Este es un "tiempo razonable, un punto de referencia que realmente puede hacer una diferencia", si se les da la relevancia que merecen, independiente de la cena, el correo electrónico, las tareas domésticas o los deberes de la escuela.
"Quince minutos al día pueden hacer una diferencia muy significativa en el crecimiento y la dinámica familiar de un niño. Además de los lazos emocionales, hay muchas habilidades que pueden ser estimuladas", ecplcia, refiriéndose, por ejemplo, a la creatividad, la imaginación, la capacidad de resolución de problemas, el descubrimiento de emociones. "Ese tiempo es una especie de tubo de ensayo en el que los niños experimentan una variedad de habilidades que podrán aplicar en la vida real en el futuro".
En la opinión de Afonso Marques, es necesario que haya flexibilidad: darles a los niños espacio y tiempo. "Jugar implica ensuciarse, desordenar, hacer ruido. Todo esto hace que los juegos sean muy ricos". Hoy, se lamenta, los niños juegan cada vez menos al aire libre: "hay casi un analfabetismo para jugar", asegura, y destaca la negativa perdida del "rico contacto con la naturaleza: trepar a los árboles, jugar con el agua, crear historias en diferentes escenarios".
Tanto en consulta como en su libro, la psicóloga ofrece sugerencias de actividades aplicables hasta la adolescencia temprana. Sin embargo, advierte, "a partir de ahí, los 15 minutos siguen siendo importantes, pero la forma de interacción no será tanto a través de los mismos juegos que antes". Después de los 12 o 13 años, se pueden disfrutar minutos especiales, por ejemplo, con juegos de mesa, carreras, deportes, paseos en bicicleta o incluso cocinando algo juntos.





sábado, 25 de enero de 2020

Cuento: HIJA

Volvemos al lio ....


De la mano de los autores best-sellers de cuentos para niños Ariel Andrés Almada (autor) y Sonja Wimmer (ilustración) llega esta historia que hará sonreír y disfrutar a las familias que tengan una hija en sus hogares. Un recorrido por sus primeras palabras, por el descubrimiento de sus emociones, de sus sueños... en definitiva, un cuento en el que tanto las mamás y los papás como las niñas se verán reflejados y se emocionarán con cada ilustración. Si tienes una hija, este es el libro para ti.



domingo, 27 de enero de 2019

Por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día



Abraza a tu hijo varias veces al día para que pueda crecer sano

Necesitamos abrazos. Más de lo que imaginas. A menudo pasan los días y la vorágine del tiempo nos absorbe por completo. Y pasan las horas y pasa el día y no llegan los abrazos. Tampoco para nuestro hijo. Las clases, las actividades extraescolares. ¿Le diste algún abrazo hoy? Los abrazos, como sorbitos de la mejor medicina, llegan directamente al cerebro. ¿Sabes cuántos abrazos necesitaría tu hijo para fortalecer su cerebro? ¿Uno?¿Dos? ¡12! Te explicamos por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día.

Por qué un niño necesita 12 abrazos al día


La razón de por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día

Sí, se puede vivir sin abrazos. No es que el abrazo sea indispensable para seguir respirando. Tampoco lo son los besos ni las caricias. Pero.. ¿imaginas una vida sin todos ellos?
Los abrazos, sí, los abrazos, son indispensables para la otra salud, la salud mental y emocional. La ciencia consiguió demostrar su enorme poder sobre el cerebro. El abrazo consigue liberar hormonas que producen bienestar. Pero, ¿cuál debe ser la dosis de esta eficaz medicina? ¿Cuántos abrazos al día necesitamos?
La conocida psicoterapeuta estadounidense Virginia Satir, afirmó: “necesitamos cuatro abrazos diarios para sobrevivir. Ocho abrazos diarios para mantenernos y doce abrazos diarios para crecer”. Puesto que los niños están en continuo crecimiento, está claro que un niño necesita 12 abrazos al día.
Los abrazos aportan a tu hijo estabilidad emocional y mejoran sus salud mental. ¿Cómo? Analizamos cómo afecta a nivel físico y emocional un abrazo a nuestros hijos:

1. Activan los receptores de la piel y aportan serenidad: El primer contacto del abrazo es con la piel. Automáticamente se activan los receptores de la dermis conocidos con el nombre de corpúsculos de Pacini. La presión sobre estos receptores estimula el nervio vago, conectado con el cerebro y encargado entre otras cosas de regular la presión sanguínea. Es decir, que la suave presión de un abrazo consigue regular la presión arterial y calmar a quien está nervioso o sufre estrés.

2. Libera dopamina, la hormona del placer: Los abrazos liberan un neurotransmisor (un mensajero químico del cerebro) llamado dopamina, que ejerce un gran poder de alivio contra el estrés. La dopamina también se le conoce como la 'hormona del placer'. También está relacionada con la creatividad y la capacidad de relacionarse o sociabilizar con los demás. 

3. Libera oxitocina, la hormona del amor: Una de las hormonas que entra en juego mediante los abrazos es la oxitocina, sí, esa hormona tan importante durante el parto y nacimiento de un bebé. La oxitocina se la conoce como 'la hormona del amor'. Responsable de generar confianza hacia una persona.

4. Reduce el nivel de cortisol en sangre: El cortisol se relaciona con los niveles de estrés. Evidentemente, nadie quiere tener índices altos de cortisol. Un estudio del Advanced Telecommunications Research Institute International de Kioto consiguió demostrar que los abrazos reducen de forma inmediata los índices de cortisol en sangre. 

Qué siente un niño cuando le abrazan
¿Recuerdas qué sentías durante tu infancia cuando alguien te abrazaba? Tal vez una mezcla de todas estas sensaciones. Es lo que siente un niño cuando le abrazan (también válido para los adultos): 
- Se siente querido.
- Siente fortaleza.
- Siente seguridad.
- Mejora su autoestima.
- Siente felicidad.

Sin duda, tenemos muchísimas razones para abrazar a nuestro hijo no una vez, sino varias veces al día. Reserva algunos segundos, no necesitas mucho tiempo. Y no dejes que pase un un sólo día sin darle un abrazo fuerte y amoroso.