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martes, 29 de octubre de 2019

Cómo nos estamos cargando la infancia de nuestros niños con solo cuatro actitudes


El psicopedagogo Francesco Tonucci repasa algunos de los mayores errores de nuestra sociedad


A Francesco Tonucci le gusta definirse como "niñólogo" porque dedica su vida a tratar de "conocer y entender la infancia". En ese camino, ha sacado una conclusión clara: "Lo más importante de la vida se hace en los primeros años, fuera y juntos". Tres preceptos fundamentales que cada vez se respetan menos y en los que considera que tienen mucho que ver la hostilidad de las ciudades en las que vivimos. En 1991 puso en marcha en Fano, su ciudad natal, el proyecto La ciudad y los niños, que situaba a los niños como protagonistas a la hora de planificar el modelo de ciudad en la que queremos vivir. Casi 30 años después, piensa que, lejos de mejorar, los espacios públicos han ido a peor: "Hay que sacar del espacio público a los coches y devolvérselo a la gente, porque además con el tema de la contaminación y el calentamiento global pasa por lo mismo. Escuchar a los niños supone también tener una actitud distinta ante el mundo", sostiene, y no es la única reflexión que ha dejado sobre la infancia en Hoy por Hoy:

 

Hemos olvidado la infancia

"La etapa más importante de la vida es la primera. Las neurociencias están confirmando que la actividad cerebral de los primeros meses y años no es comparable con la del resto de la vida. En esos primeros años se ponen los cimientos de todo lo que va a ocurrir después pero éstos tienen una desventaja: no se ven, pero son necesarios. Todo el mundo mira el Palacio y nadie piensa en los cimientos que lo sustentan. Nosotros tenemos los cimientos sobre los cuales hemos construido todas nuestras competencias, capacidades, conocimientos, habilidades, relaciones sociales... Pero lo hemos olvidado y esta es una de las grandes enfermedades de la Humanidad. Los adultos se olvidan de la infancia y repiten con sus hijos y con sus alumnos los errores que se cometieron con ellos de pequeños", sentencia.

 

Sobreprotección

Tonucci no duda al apuntar la mayor amenaza a la que se enfrentan los niños de hoy: "El derrumbe de su autonomía". Ve cómo muchos padres piensan que lo más importante va a venir después "cuando lo más importante ya ocurrió" y considera fundamental que los niños pasen tiempo "fuera de casa, de la escuela y del control directo", porque "allí se viven las experiencias verdaderas, las que se recuerdan toda la vida".
"Si cerramos los ojos y pensamos en nuestra infancia, no pensamos en columpios y toboganes, pensamos en cosas que hemos vivido con amigos y con amigas, y muchas veces son cosas que no se podían contar en casa, pero son las cosas sobre las cuales se construyeron nuestros conocimientos profundos", señala el pensador. Lamenta que esa riqueza se esté perdiendo sin motivo: "Hoy en día los niños no salen por el miedo de los padres y el miedo no se justifica con un aumento de peligro". Los datos confirman que no es más peligroso salir a la calle ahora que antes, al contrario, la criminalidad es más baja.

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Firme defensor de repensar un modelo de ciudad que ponga al niño en el centro, Francesco Tonucci considera también que "las ciudades no merecen el miedo que tenemos". Cree que "el miedo está alimentado por los medios de comunicación, que se aprovechan para mostrarlo en toda su evidencia, y la gente se preocupa por lo que ve no por lo que se vive, y por la política, que se aprovecha del miedo para aumentar el consenso".
Tonucci lamenta que los niños ahora no puedan salir solos a la calle a jugar y sostiene que "los espacios de juego de la ciudad, los parques con columpios y toboganes, no son buenos para jugar sino que la ciudad debe ser jugable por sí misma. El espacio público es el espacio del juego. Todos los espacios de la ciudad".

 

Una convención fallida

La Convención sobre los Derechos del Niño ha cumplido 30 años este 2019. Los Estados miembros de la ONU se comprometieron con ese documento a velar por la infancia en todo el mundo pero a día de hoy, muchos niños siguen sufriendo por distintas circunstancias en muchos lugares y nadie hace nada por evitarlo. Tonucci no entendía en su momento "que fuera necesario un tratado internacional para obligar a los padres a querer y respetar a sus hijos" pero cree que los hechos le han demostrado, no solo que fuera necesario sino que, además, "no fue suficiente". Se pregunta por qué algunos países suscribieron el compromiso si 30 años después siguen sin respetar a los más pequeños y lamenta que mucha gente ni siquiera conozca qué se pedía en ese documento. Anima a todo el mundo a descubrirlo porque "es pequeño, son 42 artículos y se lee en una hora". De todo el contenido, destaca especialmente el artículo 3, en el que se establece que siempre debe primar el interés del niño: "Significa que, cuando hay un conflicto entre un niño y un adulto, ganan los niños", resume.


jueves, 11 de febrero de 2016

Francesco Tonucci: 20 frases sobre el juego infantil para reflexionar

Buenas tardes de Jueves..... 

Para hoy os dejo .... el propio titulo: 20 frases sobre el Juego Infantil para reflexionar de Francesco Tonucci. 

Para todos aquellos que no le conocéis, os dejo este pequeño párrafo y una dirección web donde podéis saber más de él: 



Francesco Tonucci por ser maestro, pedagogo y, sobre todo, por su vocación por la infancia 
se ha hecho merecedor del título de “niñólogo


Francesco Tonucci: 20 frases sobre el juego infantil para reflexionar


1.      Jugar para un niño es la posibilidad de recortar un trocito de mundo y manipularlo, sólo o acompañado de amigos, sabiendo que donde no pueda llegar lo puede inventar. Así define el juego, el juego libre que es la verdadera necesidad del niño.
2.      Todos los aprendizajes más importantes de la vida se hacen jugando en la primera etapa de vida (de 0 a 6 años). De aquí la importancia del juego en estas edades y el permitirles explorar en libertad.
3.      Mientras el adulto juega para divertirse el niño juega para jugar. Entender esta diferencia nos permitirá valorar mejor el jugar. No les hace falta jugar para divertirse a los niños como a nosotros, ellos juegan por jugar!
4.      Del juego libre solo tenemos que saber lo que nuestros hijos sólo nos quieran contar. Y ya está. No hacen faltan más preguntas sino el saber que ha disfrutado y que nos cuenta aquello que nos quiere contar. Miremos entre líneas si queremos pero no busquemos más.
5.      Tenemos que hacer que nuestros niños tengan algo que contar. Y esto solo se puede hacer si el niños tiene tiempo de jugar libremente. Este debería de ser el material a llevar al colegio al día siguiente para trabajar.
6.      El verbo jugar sólo se puede conjugar con el verbo dejar. No con acompañar o cuidar.
7.      El juego es placer y no soporta vigilancia y acompañamiento. La autonomía es un camino que se enseña poco a poco y debemos fomentarla para que su juego pueda comenzar a ser menos vigilado y acompañado y pase a ser un juego libre.
8.      El juego de un niño no se puede evaluar, pero si se evaluara habría que darle un 15 sobre 10. Es su tarea por excelencia y se ha de aceptar tal cual es, así como se debe de aceptar al niño. Tanto por lo que haga como por cómo lo haga debe de recibir un alago y nunca una crítica a su juego.
9.      No sabemos cuánto gana-aprende un niño jugando. Ni tampoco nos debería preocupar ya que simplemente de la experiencia del juego libre el niño adquiere conocimientos. Lo importante es fomentar una experimentación variada y rica.
10.  Se deberían tener pocos juguetes pero buenos.
11.  Un juguete bueno es aquel que sin ser nada concreto puede ser todo. Facilitar juguetes a los niños que aporten variedad de juego tanto para jugar solos o con amigos, como para poder crear más de un juego con el mismo objeto: el barro, la pelota, piezas de construcción, las muñecas….
12.  Jugar libremente significa salir de casa: jugar en la calle sin vigilancia del adulto, encontrarse con amigos, decidir un juego entre todos, dedicarle un tiempo libremente y vivirlo con ilusión o desilusión. Ambos sentimientos forman parte del juego.
13.  Hoy la casa es una imitación de la ciudad, en ella están todas las comodidades pero está todo bajo vigilancia. Pero si la necesidad del niño es jugar libremente y compartir su tiempo con sus amigos, se entiende que un niño que no sale de casa no puede jugar.
14.  Ofrecerle a los niños tiempo libre y la posibilidad de elegir los espacios donde jugar.
15.  El juego necesita variedad de entornos para hacerlo más rico. Ir siempre al mismo parque (no adaptado para un juego libre de calidad), empobrece sus experiencias lúdicas.
16.  Que los padres jueguen con los niños es perfecto si realmente los padres quieren jugar, sin fingir ni sentirse obligado. Pero tengamos presente que la verdadera necesidad del niño es jugar con otros niños libremente y tener la posibilidad de jugar con niños de diferentes edades.
17.  Los padres pensamos que podemos pagar con juguetes nuestro sentimiento de culpabilidad por no poder dedicar más tiempo a nuestros hijos, pero lo único que conseguimos es hacer de nuestros hijos “propietarios de juguetes”, porque una vez pasada la excitación del momento del regalo y el rato de juego que no suele durar muchos días, el juguete pasa a formar parte de la colección de juguetes inmóviles en el cuarto de los niños.
18.  Dejar jugar libremente y permitir que se encuentren con el riesgo en sus juegos (adecuado a sus edades), de esta manera conseguiremos una parte fundamental en la que se basa el juego que es la realización de un deseo.
19.  Los niños necesitan disfrutar de sus ciudades porque de esta manera desfogan toda la energía acumulada que tengan de la escuela, la casa… Si les impedimos descargar esta energía en edades tempranas, evitaremos que exploten en la adolescencia.

20.  Los juegos son seguros si lo utilizan para jugar libremente, es decir: si lo usan para lo que necesitan usar. Por ejemplo: unas tijeras de verdad, si las usan para cortar como las usamos nosotros, serán seguras!