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jueves, 30 de abril de 2020

Juego Simbólico

Tarde de Hogar... Tarde de Imaginación... Tarde de Juego Simbólico.... 

Estas tardes quedarán para el recuerdo... El futuro no sabemos lo que nos deparará... pero ya apunta maneras.





El juego simbólico es fundamental para el desarrollo cognitivo y emocional de cualquier niño. El juego de imitar, el de roles, el hacer como si fuera, es el juego por excelencia de la infancia. Es el que domina gran parte de los juegos en los primeros años de nuestros hijos



Tarde de Búsqueda

Buenos días a todos..... 

La foto es del Lunes de Pascua, pero se puede hacer en cualquier momento. 

Una de estas tardes que pasamos en casa, se le ocurrió a la peque, esconder los Huevos de Pascua que teníamos olvidados en el frigorífico. El resto, para hacerlo más atractivo, fue hacer el PLANO de casa, una pequeña leyenda con PISTAS y esconder los huevos. 

Orientación espacial, curiosidad, ayuda, cooperación .... sencillo pero muy divertido!!! 

Os lo recomiendo... 


miércoles, 1 de abril de 2020

Parchís

Os dejo una imagen que encontré no sé por donde, para que juguéis al PARCHIS con los más pequeños de una forma diferente: nosotros hemos jugado con una ficha solamente, aunque cada uno podéis jugar con las reglas tradicionales, eso sí nadie puede dejar de hacer las pruebas que vienen en cada una de las casillas. 

Es para los más pequeños 4 a 6/7 años ; pero se pueden adaptar a otras edades. 

Sencillo y práctico para disfrutar de un ratito con los más pequeños. 





viernes, 20 de marzo de 2020

Efectos psicológicos de la cuarentena en niños y como combatirlos


En estos días de aislamiento, os dejo este artículo del gran psicólogo y educador Álvaro Bilbao. Os aconsejo su lectura porque nos puede venir muy bien a todos, así como entrar en su página web, porque dice y escribe cosas muy interesantes.  

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Cualquiera que tenga niños pequeños sabe que tenerlos encerrados en casa puede ser un auténtico desafío. Sin embargo, en este caso el desafío va un poco más allá. Las experiencias de Wuhan y otras regiones que ya han pasado las primeras semanas de cuarentena nos dicen que esta situación puede llegar a tener un impacto psicológico en muchas personas y también en los niños. Mañana publicaré un post centrado en los adultos, pero hoy me centraré en los niños
Aunque los niños son más resistentes que los adultos a los efectos psicológicos de la cuarentena no son totalmente inmunes. El aislamiento, la falta de juego libre y ejercicio físico puede provocar más estrés, peleas entre hermanos y en el medio plazo incidir en el estado de ánimo de los niños.
El cambio de rutinas, las noticias que escuchan o las imágenes de los noticieros pueden tener un gran impacto emocional en los niños más sensibles. En este artículo os explico algunas medidas básicas pero importantes para ayudar a los niños durante este proceso.
¿Qué síntomas podemos notar en los niños?
Aunque en un primer momento pueda parecer emocionante pasar unos días sin cole, los niños pueden experimentar todo tipo de síntomas en relación a la cuarentena. Salir de casa a diario, tener rutinas, aprender, jugar con compañeros, correr y saltar son necesidades básicas de los niños y cuando no están cubiertas, el niño puede experimentar todo tipo de síntomas. 
Los niños que de por sí tienen mucho carácter pueden experimentar más rebeldía, más dificultades para seguir las instrucciones que les damos y una mayor tendencia a responder de malas formas. La mayoría de niños demostrarán los síntomas de la falta de estructura como aburrimiento, cambios de humor y más peleas entre hermanos. 
Los niños más sensibles pueden experimentar alteraciones del sueño tales como pesadillas y terrores nocturnos. Pueden acudir a nuestra cama con más frecuencia de lo habitual durante la noche o simplemente se pueden mostrar más llorosos. En algunos casos, es posible que verbalicen preocupación y angustia acerca del virus.
¿Cómo podemos actuar?
Establece una rutina diaria
Los niños acusan la falta de rutinas porque estas les permiten saber lo que va a ocurrir y les ayuda a estar más tranquilos. Fija un horario en papel que pueda ayudarles a saber lo que va a ocurrir. Les facilitará sentirse más tranquilos y pasar de una tarea a otra sin tanto esfuerzo por tu parte.
Aquí os dejo un ejemplo sencillo de una rutina que ayudará tanto a los padres como los niños a saber cuando y qué toca hacer en cada momento. Aunque ni los padres ni los niños somos robots, así que un cierto grado de flexibilidad es importante todo si hay alguna actividad que merezca la pena y que nos ayude a mantener un buen estado de ánimo.

viernes, 31 de enero de 2020

Cuento : El Paraguas de Mímulo

Hoy os dejo con un nuevo Cuento: EL PARAGUAS DE MIMULO. Un maravilloso cuento que trabajamos en el mes noviembre: lleno de colorido, palabras y mensaje; un libro para que especialmente los niños aprendan a afrontar las dificultades en las relaciones con otros niños. 

Lo tuve un poco dificil de encontrar, pero lo conseguí, además conseguimos hacer una bella representación para los niños de infantil y primaria. También podéis ver algún vídeo explicativo sobre él en el siguiente enlace 


Espero que os guste. 


El Paraguas de Mímulo es un cuento de la colección ‘Cuentos que Transforman’ que ayuda a los niños/as a prevenir situaciones de bullying y acompaña a niños, profesores y padres para que puedan responder del mejor modo ante las situaciones de conflictos escolares. Es una herramienta práctica para trabajar la inteligencia emocional de los más pequeños y un recurso didáctico para el trabajo en el aula de los conflictos entre iguales.

domingo, 26 de enero de 2020

“Jugar en familia..."

“Jugar en familia debería ser tan obligatorio como cepillarse los dientes”


15’ diarios de juegos en familia pueden hacer una diferencia importante en el desarrollo de los niños.

A lo largo de 14 años de práctica clínica con niños y padres, la psicóloga portuguesa Inês Afonso Marques se ha acostumbrado a escuchar a los más pequeños quejarse de la falta de tiempo de sus padres para jugar. "Y los padres confirman que no tienen tiempo y no pueden jugar con sus hijos", lamenta.
Por lo tanto, para ella es común "recetar" 15 minutos de juego diario a las familias, algo que llama tiempo especial. "En poco tiempo ya se notan mejoras en términos de humor, que reducen el número de berrinches, mejoran la autoestima y la satisfacción", dice la profesional, que acaba de publicar en su país el libro ‘Jugando también se educa'.
Para Afonso Marques, no se concede la merecida a importancia al tiempo para jugar y a la participación de los padres en esa actividad. "Jugar debe ser tan obligatorio como cepillarse los dientes", dice en declaraciones al periódico local Diário de Notícias, enfatizando que "a través del juego podemos transmitir un conjunto de lecciones y oportunidades de aprendizaje para los niños". Además, los padres "tienden a ser los compañeros de juego favoritos de sus hijos".
Con su obra, la profesional quiere "desmitificar la idea de que se necesita mucho tiempo" para jugar. "Si hay tiempo de sobra, maravilloso. Pero 15 minutos diarios especiales, en los que los padres estén realmente centrados en sus hijos, pueden ser suficientes para transmitir oportunidades importantes a los niños", explica. Este es un "tiempo razonable, un punto de referencia que realmente puede hacer una diferencia", si se les da la relevancia que merecen, independiente de la cena, el correo electrónico, las tareas domésticas o los deberes de la escuela.
"Quince minutos al día pueden hacer una diferencia muy significativa en el crecimiento y la dinámica familiar de un niño. Además de los lazos emocionales, hay muchas habilidades que pueden ser estimuladas", ecplcia, refiriéndose, por ejemplo, a la creatividad, la imaginación, la capacidad de resolución de problemas, el descubrimiento de emociones. "Ese tiempo es una especie de tubo de ensayo en el que los niños experimentan una variedad de habilidades que podrán aplicar en la vida real en el futuro".
En la opinión de Afonso Marques, es necesario que haya flexibilidad: darles a los niños espacio y tiempo. "Jugar implica ensuciarse, desordenar, hacer ruido. Todo esto hace que los juegos sean muy ricos". Hoy, se lamenta, los niños juegan cada vez menos al aire libre: "hay casi un analfabetismo para jugar", asegura, y destaca la negativa perdida del "rico contacto con la naturaleza: trepar a los árboles, jugar con el agua, crear historias en diferentes escenarios".
Tanto en consulta como en su libro, la psicóloga ofrece sugerencias de actividades aplicables hasta la adolescencia temprana. Sin embargo, advierte, "a partir de ahí, los 15 minutos siguen siendo importantes, pero la forma de interacción no será tanto a través de los mismos juegos que antes". Después de los 12 o 13 años, se pueden disfrutar minutos especiales, por ejemplo, con juegos de mesa, carreras, deportes, paseos en bicicleta o incluso cocinando algo juntos.





domingo, 27 de enero de 2019

Por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día



Abraza a tu hijo varias veces al día para que pueda crecer sano

Necesitamos abrazos. Más de lo que imaginas. A menudo pasan los días y la vorágine del tiempo nos absorbe por completo. Y pasan las horas y pasa el día y no llegan los abrazos. Tampoco para nuestro hijo. Las clases, las actividades extraescolares. ¿Le diste algún abrazo hoy? Los abrazos, como sorbitos de la mejor medicina, llegan directamente al cerebro. ¿Sabes cuántos abrazos necesitaría tu hijo para fortalecer su cerebro? ¿Uno?¿Dos? ¡12! Te explicamos por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día.

Por qué un niño necesita 12 abrazos al día


La razón de por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día

Sí, se puede vivir sin abrazos. No es que el abrazo sea indispensable para seguir respirando. Tampoco lo son los besos ni las caricias. Pero.. ¿imaginas una vida sin todos ellos?
Los abrazos, sí, los abrazos, son indispensables para la otra salud, la salud mental y emocional. La ciencia consiguió demostrar su enorme poder sobre el cerebro. El abrazo consigue liberar hormonas que producen bienestar. Pero, ¿cuál debe ser la dosis de esta eficaz medicina? ¿Cuántos abrazos al día necesitamos?
La conocida psicoterapeuta estadounidense Virginia Satir, afirmó: “necesitamos cuatro abrazos diarios para sobrevivir. Ocho abrazos diarios para mantenernos y doce abrazos diarios para crecer”. Puesto que los niños están en continuo crecimiento, está claro que un niño necesita 12 abrazos al día.
Los abrazos aportan a tu hijo estabilidad emocional y mejoran sus salud mental. ¿Cómo? Analizamos cómo afecta a nivel físico y emocional un abrazo a nuestros hijos:

1. Activan los receptores de la piel y aportan serenidad: El primer contacto del abrazo es con la piel. Automáticamente se activan los receptores de la dermis conocidos con el nombre de corpúsculos de Pacini. La presión sobre estos receptores estimula el nervio vago, conectado con el cerebro y encargado entre otras cosas de regular la presión sanguínea. Es decir, que la suave presión de un abrazo consigue regular la presión arterial y calmar a quien está nervioso o sufre estrés.

2. Libera dopamina, la hormona del placer: Los abrazos liberan un neurotransmisor (un mensajero químico del cerebro) llamado dopamina, que ejerce un gran poder de alivio contra el estrés. La dopamina también se le conoce como la 'hormona del placer'. También está relacionada con la creatividad y la capacidad de relacionarse o sociabilizar con los demás. 

3. Libera oxitocina, la hormona del amor: Una de las hormonas que entra en juego mediante los abrazos es la oxitocina, sí, esa hormona tan importante durante el parto y nacimiento de un bebé. La oxitocina se la conoce como 'la hormona del amor'. Responsable de generar confianza hacia una persona.

4. Reduce el nivel de cortisol en sangre: El cortisol se relaciona con los niveles de estrés. Evidentemente, nadie quiere tener índices altos de cortisol. Un estudio del Advanced Telecommunications Research Institute International de Kioto consiguió demostrar que los abrazos reducen de forma inmediata los índices de cortisol en sangre. 

Qué siente un niño cuando le abrazan
¿Recuerdas qué sentías durante tu infancia cuando alguien te abrazaba? Tal vez una mezcla de todas estas sensaciones. Es lo que siente un niño cuando le abrazan (también válido para los adultos): 
- Se siente querido.
- Siente fortaleza.
- Siente seguridad.
- Mejora su autoestima.
- Siente felicidad.

Sin duda, tenemos muchísimas razones para abrazar a nuestro hijo no una vez, sino varias veces al día. Reserva algunos segundos, no necesitas mucho tiempo. Y no dejes que pase un un sólo día sin darle un abrazo fuerte y amoroso. 






sábado, 29 de diciembre de 2018

El valor de enseñar a los niños a decir “gracias”, “por favor” o “buenos días”

Un Gran articulo que trata de la importancia de tener una serie de 
V A L O R E S, 
E D U C A C I Ó N  y 
R E S P E T O



Transmitir a los niños la importancia de dar las gracias, de “pedir por favor” o de decir “buenos días” o “buenas tardes”, va más allá de un simple acto de cortesía. Estamos invirtiendo en emociones, en valores sociales, y ante todo, en reciprocidad.
Para crear una sociedad basada en el respeto mutuo, en la que el civismo y la consideración marquen la diferencia, es necesario invertir en esas pequeñas costumbres sociales, a las que a veces, no prestamos la importancia que merecen. Porque la convivencia se basa al fin y al cabo en la armonía, en esas interacciones de calidad basadas en la tolerancia donde todo niño debería iniciarse desde una edad temprana.
Soy de la generación del gracias, del por favor y del buenos días, de la misma que no duda en decir un “lo siento” cuando es necesario. Cualidades todas ellas que no dudo en transmitir en mis hijos, porque educar en respeto es educar con amor.

Un error en el que suelen caer muchas familias es en iniciar a los niños en estas normas de cortesía cuando los más pequeños empiezan a hablar. Ahora bien, es interesante saber que el “cerebro social” de un bebé es tremendamente receptivo a cualquier estímulo, al tono de voz e incluso a las expresiones faciales de su padre y su madre.
Lo creamos o no, podemos educar a un niño en valores desde edades muy tempranas. Sus aptitudes son casi insospechadas y hemos de aprovechar esa gran sensibilidad en materia emocional. Te hablamos de ello.

Dar las gracias, un arma de poder en el cerebro infantil
Los neurocientíficos nos recuerdan que el sistema neuronal  de un niño está programado genéticamente para “conectarse” con los demás. Es algo mágico e intenso. Incluso las actividades más rutinarias como alimentarlos, bañarlos o vestirles se convierten en improntas cerebrales que prefiguran en un sentido u otro la respuesta emocional que tendrá ese niño en el futuro.
El diseño de nuestros cerebros, por así decirlo, nos hace sentirnos inexorablemente atraídos a su vez por otros cerebros, por las interacciones de todos aquellos que están a nuestro alrededor. Así pues, un niño que es tratado con respeto y que desde una edad temprana se ha acostumbrado a escuchar la palabra “gracias”, entenderá rápidamente que está ante un refuerzo positivo de gran poder y, que sin duda, irá desentrañando poco a poco.
Es muy probable que un niño de 3 años al que su padre y su madre han enseñado a decir gracias, por favor o buenos días, no comprenda muy bien aún el valor de la reciprocidad y del respeto que impregnan estas palabras. No obstante, todo ello crea un adecuado y maravilloso sustrato para que después las raíces fuertes y profundas.
Al fin y al cabo, la edad mágica comprendida entre los 2 y los 7 años, es la que Piaget denominaba como “estadio de inteligencia intuitiva”. Es aquí donde los pequeños, a pesar de estar supeditados al mundo del adulto, van a ir despertándose progresivamente al sentido del respeto, a intuir ese universo que va más allá de las propias necesidades para descubrir la empatía, el sentido de la justicia y por supuesto, la reciprocidad.
La reciprocidad, un valor social de peso
Cuando un niño descubre por fin lo que sucede en sus contextos más próximos cuando pide las cosas por favor y las concluye con un gracias, ya nada va a ser igual. Hasta el momento, lo llevaba a cabo como una norma prosocial pautada por los adultos, algo que le confería refuerzos positivos por su buen comportamiento.

“La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”
-Paulo Freire-

No obstante, tarde o temprano experimentará el auténtico efecto de tratar con respeto a un igual, y cómo esa acción revierte a su vez en él o en ella misma. Es algo excepcional, una conducta que le habrá de acompañar para siempre, porque tratar con respeto a los demás es también respetarse a uno mismo, es actuar de acuerdo a unos valores y un sentido de convivencia basado en un pilar social y emocional de peso: la reciprocidad.

Será sobre los 7 años cuando nuestros hijos descubran plenamente todos estos valores que conforman su inteligencia social. Es ese instante en que empiezan a dar más importancia a la amistad, a saber lo que implica esa responsabilidad afectiva, a entender y disfrutar de la colaboración, atendiendo necesidades ajenas e intereses diferentes a los propios.
Es sin duda una edad maravillosa donde todo adulto debe tener muy presente un aspecto esencial: debemos seguir siendo el mejor ejemplo para nuestros hijos. Ahora bien, la pregunta mágica es la siguiente… ¿De qué manera vamos inculcando en nuestros hijos desde edades tempranas esas normas de convivencia, de respeto y de cortesía?

·               ¿Has llegado o entrado a algún sitio? Saluda, di buenos días o buenas tardes.
·         ¿Te vas? Di adiós
·         ¿Te han hecho un favor? ¿Te han dado algo? Da las gracias.
·         ¿Te han hablado? Responde.
·         ¿Te están hablando? Escucha.
·         ¿Tienes algo? Compártelo.
·         ¿No lo tienes? No envidies.
·         ¿Tienes algo que no es tuyo? Devuélvelo.
·         ¿Quieres que hagan algo por ti? Pídelo por favor.
·         ¿Te has equivocado? Discúlpate.
Normas sencillas que, sin lugar a dudas, le serán de gran ayuda en el día a día.

sábado, 20 de octubre de 2018

Carta abierta a todos los padres que bajan al parque

((( para pensar y reflexionar ))


Esta es una carta para todos los padres y todas las madres que vais al parque con vuestros hijos:

Si ves a un niño que se comporta diferente al tuyo, calla, no preguntes, apoya, intenta ayudar y sobre todo, RESPETA.

Paciente de mi consulta. Madre de una niña con TEA:

·         ¡Qué difícil está siendo todo! Ir al parque, ver como grita a los niños y como estos acaban asustados mientras yo les explico a las madres que le cuesta un poco relacionarse con los demás. Ellas, como siempre, me preguntan: ¿No va a la guarde?
Sí va- contesto con un hilo de voz mientras intento contener a mi hija. Pues qué raro que se comporte así…- me contestan. Sonrisa amarga. Cojo a mi hija y vuelvo a casa.

Soy pediatra desde hace más de diez años. Son muchas familias las que han pasado por mis manos, por mis ojos y muchas de ellas por mi alma: Trastornos del espectro autista (TEA), síndromes, enfermedades raras, enfermedades crónicas, discapacidad, trastornos de comportamiento. Todos comparten un mismo sentir. Todos piden a gritos algo: RESPETO.

Esta madre no necesita consejos de parque. No necesita trucos, ni magia. No necesita miradas inquisidoras, juicios de valor, ni cuchicheos varios. Tampoco necesita palmaditas en la espalda. No necesita escuchar “ay pobre”, ni “qué pena”.

Esta madre lo que necesita es descanso, relevo, apoyo y escucha… Esta madre, como el padre, necesita que entre todos nosotros les hagamos la vida un poco más fácil. Nada más y nada menos. Es simple: la vida un poco más fácil. Esta madre necesita que, mirándole a los ojos, le repitamos : Lo estás haciendo bien, lo estás haciendo bien, lo estás haciendo bien. Esta madre necesita que nadie le haga sentirse culpable, que nadie vuelva a decir jamás que ha sobreprotegido a su hija, que lo que le faltan son límites, que si la hubiese educado de otra manera, no estaría así. Esta madre y este padre necesitan que entre todos les digamos que son los mejores padres que ha podido tener su hija.

Porque madres como ellas jamás te contestarán a pie de tobogán. No te contarán sus días, ni sus noches con una niña con TEA. No derramarán una sola lágrima frente a ti, ni te darán más explicaciones que las imprescindibles.

Déjalo, de verdad, déjalo. Calla. Acompáñales desde el amor y desde el respeto, nunca desde la pena. Y no olvides que nadie está libre de que mañana o pasado mañana o dentro de unos años seamos uno de nosotros o quizá uno de nuestros hijos, los que estemos a pie de tobogán tragando saliva… A todos vosotros, padres y madres  que bajáis al parque todas las tardes con el único deseo de ver disfrutar a vuestros hijos, os mando un abrazo inmenso.

miércoles, 16 de mayo de 2018

10 reglas básicas de convivencia para niños



Normas para aprender a convivir con los demás
Las reglas de convivencia son un conjunto de normas sociales que es tan 
importante inculcar a los niños como enseñarles el alfabeto o a comer 
con cubiertos. Son las normas que nos aseguran convivir en paz y en 
armonía, evitando la discordia.
Saludar al llegar, despedirse al marcharse, dar las gracias o pedir 
perdón son normas muy sencillas de cortesía que pueden adquirir los niños 
desde pequeños. Sin embargo, no son las únicas reglas de convivencia.

Cómo enseñar normas de convivencia a los niños
La buena convivencia se basa en enseñar a los niños a respetar los derechos 
de los demás y a aceptar que hay unas obligaciones que cumplir, porque sin 
ellas, cada uno haría lo que le pareciera más oportuno y caeríamos en la 
falta de armonía y respeto por los demás.
Las normas de convivencia permiten que los miembros de un grupo, ya sea 
os niños en una clase, amigos en el parque o hermanos en casa interaccionen
y comporten de forma ordenada, tolerante y respetuosa.

En Guiainfantil.com te proponemos 10 reglas de educación, comportamiento
y convivencia que podemos enseñar a los niños, todos los días, en cualquier
circunstancia. Pero, ¿cómo las transmitimos? Siempre, la mejor enseñanza
hacia nuestros hijos es desde el ejemplo: si saludamos a nuestros vecinos, 
damos las gracias si nos abren la puerta, pedimos perdón cuando nos 
equivocamos o les escuchamos cuándo nos explican algo, ellos interiorizarán 
ese aprendizaje y lo considerarán como algo normal.

Reglas de convivencia
Actitud del niño
1- ¿Has llegado?
Saluda
2- ¿Te vas?
Despídete
3- ¿Te han hecho un favor?
Da las gracias
4- ¿Te han hablado?
Responde
5- ¿No es tuyo?
Pide permiso
6- ¿Tienes?
Comparte
7- ¿No tienes?
No envidies
8- ¿Te has equivocado?
Discúlpate
9- ¿Te están hablando?
Escucha
10 - ¿Te lo han prestado? 
Devuélvelo

Las reglas de convivencia ayudarán al niño a aprender a vivir con los 
demás respetando e integrándose en el grupo, ya sea en la familia, en el 
colegio o con sus amigos del parque. Son actitudes muy importantes para 
que sea un adulto feliz que se sepa relacionar con los demás de forma sana 
y positiva.

https://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/aprendizaje/10-reglas-basicas-de-convivencia-para-ninos/?utm_source=newsletter&utm_campaign=newsletter38&utm_term=text3/