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miércoles, 4 de marzo de 2020

Beneficios de las mascotas para los niños

Buenas noches a todos. 

Aprovechando que hemos crecido en Familia Animal, comparto con vosotros este artículo que he encontrado sobre los beneficios de tener una mascota y que sea una auténtica compañía para nuestros peques. Personalmente, para Carla siempre ha sido muy positivo: cuidado, respeto, cercanía... 


Un animal de compañía puede ser el compañero perfecto que acompañe a nuestro hijo en su desarrollo. Tan solo hay que tener algunas precauciones en la convivencia. 
Los vínculos que se establecen con una mascota pueden llegar a ser realmente intensos. Y esa relación trae implícito un bienestar. Por lo tanto, puede ser muy beneficioso que a nuestros niños les proporcionemos la oportunidad de tener una mascota.
Pero tener un animal de compañía también puede suponer riesgos, por lo que es fundamental amaestrar al animal y educar al niño para que lo respete y no lo moleste en ciertas situaciones.
Además, es importante tener en cuenta que el animal no es un ser humano y, consecuentemente, no hay que intentar humanizar a la mascota. Un perro es feliz haciendo vida de perro, lo que garantiza su estabilidad emocional e integración en la familia.

¿Cómo elegir una mascota?
Beneficios de las mascotas a nivel socioeducativo
Beneficios para la salud
Riesgos a evitar

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Cuento: El abrazo

Hoy comparto con vosotros este cuento lleno de ternura y sencillez. Los protagonistas son dos animales: un erizo y una tortuga cuyo destino, después de ser rechazados se une en el medio de la historia. 

Es un cuento con dos historias, que se puede leer por un lado o por el otro... con la grata sorpresa final. 

Una historia sencilla, llena de contenido: todos somos dignos de amar y de que nos amen, apreciando y valorando aquellas diferencias que a "otros" le desagradan o no gustan. 

sábado, 29 de diciembre de 2018

El valor de enseñar a los niños a decir “gracias”, “por favor” o “buenos días”

Un Gran articulo que trata de la importancia de tener una serie de 
V A L O R E S, 
E D U C A C I Ó N  y 
R E S P E T O



Transmitir a los niños la importancia de dar las gracias, de “pedir por favor” o de decir “buenos días” o “buenas tardes”, va más allá de un simple acto de cortesía. Estamos invirtiendo en emociones, en valores sociales, y ante todo, en reciprocidad.
Para crear una sociedad basada en el respeto mutuo, en la que el civismo y la consideración marquen la diferencia, es necesario invertir en esas pequeñas costumbres sociales, a las que a veces, no prestamos la importancia que merecen. Porque la convivencia se basa al fin y al cabo en la armonía, en esas interacciones de calidad basadas en la tolerancia donde todo niño debería iniciarse desde una edad temprana.
Soy de la generación del gracias, del por favor y del buenos días, de la misma que no duda en decir un “lo siento” cuando es necesario. Cualidades todas ellas que no dudo en transmitir en mis hijos, porque educar en respeto es educar con amor.

Un error en el que suelen caer muchas familias es en iniciar a los niños en estas normas de cortesía cuando los más pequeños empiezan a hablar. Ahora bien, es interesante saber que el “cerebro social” de un bebé es tremendamente receptivo a cualquier estímulo, al tono de voz e incluso a las expresiones faciales de su padre y su madre.
Lo creamos o no, podemos educar a un niño en valores desde edades muy tempranas. Sus aptitudes son casi insospechadas y hemos de aprovechar esa gran sensibilidad en materia emocional. Te hablamos de ello.

Dar las gracias, un arma de poder en el cerebro infantil
Los neurocientíficos nos recuerdan que el sistema neuronal  de un niño está programado genéticamente para “conectarse” con los demás. Es algo mágico e intenso. Incluso las actividades más rutinarias como alimentarlos, bañarlos o vestirles se convierten en improntas cerebrales que prefiguran en un sentido u otro la respuesta emocional que tendrá ese niño en el futuro.
El diseño de nuestros cerebros, por así decirlo, nos hace sentirnos inexorablemente atraídos a su vez por otros cerebros, por las interacciones de todos aquellos que están a nuestro alrededor. Así pues, un niño que es tratado con respeto y que desde una edad temprana se ha acostumbrado a escuchar la palabra “gracias”, entenderá rápidamente que está ante un refuerzo positivo de gran poder y, que sin duda, irá desentrañando poco a poco.
Es muy probable que un niño de 3 años al que su padre y su madre han enseñado a decir gracias, por favor o buenos días, no comprenda muy bien aún el valor de la reciprocidad y del respeto que impregnan estas palabras. No obstante, todo ello crea un adecuado y maravilloso sustrato para que después las raíces fuertes y profundas.
Al fin y al cabo, la edad mágica comprendida entre los 2 y los 7 años, es la que Piaget denominaba como “estadio de inteligencia intuitiva”. Es aquí donde los pequeños, a pesar de estar supeditados al mundo del adulto, van a ir despertándose progresivamente al sentido del respeto, a intuir ese universo que va más allá de las propias necesidades para descubrir la empatía, el sentido de la justicia y por supuesto, la reciprocidad.
La reciprocidad, un valor social de peso
Cuando un niño descubre por fin lo que sucede en sus contextos más próximos cuando pide las cosas por favor y las concluye con un gracias, ya nada va a ser igual. Hasta el momento, lo llevaba a cabo como una norma prosocial pautada por los adultos, algo que le confería refuerzos positivos por su buen comportamiento.

“La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”
-Paulo Freire-

No obstante, tarde o temprano experimentará el auténtico efecto de tratar con respeto a un igual, y cómo esa acción revierte a su vez en él o en ella misma. Es algo excepcional, una conducta que le habrá de acompañar para siempre, porque tratar con respeto a los demás es también respetarse a uno mismo, es actuar de acuerdo a unos valores y un sentido de convivencia basado en un pilar social y emocional de peso: la reciprocidad.

Será sobre los 7 años cuando nuestros hijos descubran plenamente todos estos valores que conforman su inteligencia social. Es ese instante en que empiezan a dar más importancia a la amistad, a saber lo que implica esa responsabilidad afectiva, a entender y disfrutar de la colaboración, atendiendo necesidades ajenas e intereses diferentes a los propios.
Es sin duda una edad maravillosa donde todo adulto debe tener muy presente un aspecto esencial: debemos seguir siendo el mejor ejemplo para nuestros hijos. Ahora bien, la pregunta mágica es la siguiente… ¿De qué manera vamos inculcando en nuestros hijos desde edades tempranas esas normas de convivencia, de respeto y de cortesía?

·               ¿Has llegado o entrado a algún sitio? Saluda, di buenos días o buenas tardes.
·         ¿Te vas? Di adiós
·         ¿Te han hecho un favor? ¿Te han dado algo? Da las gracias.
·         ¿Te han hablado? Responde.
·         ¿Te están hablando? Escucha.
·         ¿Tienes algo? Compártelo.
·         ¿No lo tienes? No envidies.
·         ¿Tienes algo que no es tuyo? Devuélvelo.
·         ¿Quieres que hagan algo por ti? Pídelo por favor.
·         ¿Te has equivocado? Discúlpate.
Normas sencillas que, sin lugar a dudas, le serán de gran ayuda en el día a día.

1ª Obra de Teatro.

Pues sí, la pequeña Carla hizo su primera obra de teatro, y aunque por circunstancias del guión, la intervención fue corta, y aunque al principio le daba vergüenza y reparo hacerlo, .... luego lo hizo (( que va a decir el padre )) maravillosamente bien. 

La obra de teatro fue "El caso de la Estrella Perdida", adaptada a los niños de 5 años, tanto a su edad como al número de niños. 

Aprovechando esta entrada, os dejo algunos de los beneficios del teatro en los niños. Tristemente casi nunca tenemos tiempo en los Centros para dedicarnos a este tipo de actividades que a los niños realmente les gusta, y también porque no decirlo, les cuesta, pero en las que ellos mismos se superan y llegar a lograr el éxito y la alegría de haberlo hecho bien. 




El teatro también puede servir para:
1 - Reforzar las tareas académicas como la lectura y la literatura.
2 - Actualizar al niño en materias como el lenguaje, el arte y la historia.
3 - Ayudar en la socialización de los niños, principalmente a los que tienen dificultad para comunicarse.
4 - Mejorar la concentración y la atención de los niños.
5 - Transmitir e inculcar valores.
6 - Promover que los niños reflexionen.
7 - Fomentar el uso de los sentidos de los niños.
8 - Motivar el ejercicio del pensamiento.
9 - Estimular la creatividad y la imaginación.
10 - Hacer que los niños se sientan más seguros.
11 - Ayudar a los niños a que jueguen con su fantasía.

Extracto del artículo Los beneficios del teatro en los niños

martes, 13 de noviembre de 2018

Actividades.....actividades.....actividades.....






La imagen puede contener: texto


Me lo encontré por casualidad.... y me hizo pensar.... porque muchas veces uno se lo plantea.....

"Si comenzar a jugar fútbol a los cinco años de edad es una buena idea, racionalizamos que comenzar a los dos debe ser aún mejor. Que inscribir a nuestros niños en la clase de arte es más productivo que dibujar con tiza en la vereda de la entrada.
Nos preocupa que si no les damos a nuestros hijos todas las oportunidades, les estamos fallando.
Tuve la suerte de ver al Dr. Shefali Tsabury hablar en un evento en Vancouver recientemente. Después de su charla, la audiencia podia hacer preguntas. Un padre preguntó: "¿Cómo sabemos cuánto empujar a nuestros hijos en los deportes y en las actividades cuando quieren rendirse?"
Nunca olvidaré la respuesta del Dr. Shefali. Ella dijo: "Mozart siempre iba a ser Mozart. Sin importar lo que sus padres hicieran, él habría encontrado cualquier cosa que fuera blanca y negra y la convertía en música”. Su mensaje fue claro: no necesitamos presionar a nuestros hijos.
Necesitamos darles el espacio y la libertad que brinda una infancia simple y luego apoyarlos ofreciendo oportunidades cuando muestren interés. Necesitamos liberar la presión, la culpa y la obligación que nos imponemos para darles a nuestros hijos más de lo que necesitan; las actividades organizadas pueden ser maravillosas si nuestro hijo participa en unas pocas, pero es más saludable como una experiencia a la carta, no como un buffet de todo lo que pueda comer.
La infancia no es un ensayo para la edad adulta; es su propio período de vida único y mágico que debe ser respetado y preservado. Me niego a programar y organizar en exceso el tiempo de mi hijo porque al hacerlo no le dejaría espacio para vivir su infancia.
"Aunque sea pequeño, merece sentir una sensación de control y, a su edad, el juego libre es la respuesta".
Texto original en inglés tomado de :Raised Good

sábado, 10 de noviembre de 2018

Un pequeño artículo que nos habla sobre LOS ABUELOS.....

En los últimos 50 años, nuestro estilo de vida familiar cambió drásticamente como consecuencia de un nuevo sistema de producción. La inclusión de la mujer en el circuito laboral llevó a que ambos padres se ausenten del hogar por largos períodos creando como consecuencia el llamado “síndrome de la casa vacía”.
El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares.
Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas. Estos privilegiados chicos tienen padres de padres y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.

Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad; factores indispensables en los nuevos brotes

La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de éstos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea y que han entrado en su madurez.

El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez.

Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan.

Los abuelos miran diferente. Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo o para recordar.

Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren.

La mayoría tiene las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca.

Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.

Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan.

Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre?

Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno, siempre hay buena gente disponible.
Finalmente, para que sepan los descreídos:

Los abuelos nunca mueren,

solo se hacen invisibles.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Una Jirafa de otoño

Quizás porque recobró vida una mañana de otoño, quizás porque ese cuento es especial o quizás porque es necesario "encontrarnos" con metáforas de este estilo.... os recomiendo este cuento. Espero que os guste. 




Una jirafa descubre que una de sus manchas parece una hoja y, al escapar de un león, todas las manchas se le caen del cuerpo. Avergonzada, se aleja de sus compañeras y encuentra otros animales: un hipopótamo rosa, un elefante volador...
Al final aprenderá que no importa ser diferente a los demás.

miércoles, 16 de mayo de 2018

10 reglas básicas de convivencia para niños



Normas para aprender a convivir con los demás
Las reglas de convivencia son un conjunto de normas sociales que es tan 
importante inculcar a los niños como enseñarles el alfabeto o a comer 
con cubiertos. Son las normas que nos aseguran convivir en paz y en 
armonía, evitando la discordia.
Saludar al llegar, despedirse al marcharse, dar las gracias o pedir 
perdón son normas muy sencillas de cortesía que pueden adquirir los niños 
desde pequeños. Sin embargo, no son las únicas reglas de convivencia.

Cómo enseñar normas de convivencia a los niños
La buena convivencia se basa en enseñar a los niños a respetar los derechos 
de los demás y a aceptar que hay unas obligaciones que cumplir, porque sin 
ellas, cada uno haría lo que le pareciera más oportuno y caeríamos en la 
falta de armonía y respeto por los demás.
Las normas de convivencia permiten que los miembros de un grupo, ya sea 
os niños en una clase, amigos en el parque o hermanos en casa interaccionen
y comporten de forma ordenada, tolerante y respetuosa.

En Guiainfantil.com te proponemos 10 reglas de educación, comportamiento
y convivencia que podemos enseñar a los niños, todos los días, en cualquier
circunstancia. Pero, ¿cómo las transmitimos? Siempre, la mejor enseñanza
hacia nuestros hijos es desde el ejemplo: si saludamos a nuestros vecinos, 
damos las gracias si nos abren la puerta, pedimos perdón cuando nos 
equivocamos o les escuchamos cuándo nos explican algo, ellos interiorizarán 
ese aprendizaje y lo considerarán como algo normal.

Reglas de convivencia
Actitud del niño
1- ¿Has llegado?
Saluda
2- ¿Te vas?
Despídete
3- ¿Te han hecho un favor?
Da las gracias
4- ¿Te han hablado?
Responde
5- ¿No es tuyo?
Pide permiso
6- ¿Tienes?
Comparte
7- ¿No tienes?
No envidies
8- ¿Te has equivocado?
Discúlpate
9- ¿Te están hablando?
Escucha
10 - ¿Te lo han prestado? 
Devuélvelo

Las reglas de convivencia ayudarán al niño a aprender a vivir con los 
demás respetando e integrándose en el grupo, ya sea en la familia, en el 
colegio o con sus amigos del parque. Son actitudes muy importantes para 
que sea un adulto feliz que se sepa relacionar con los demás de forma sana 
y positiva.

https://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/aprendizaje/10-reglas-basicas-de-convivencia-para-ninos/?utm_source=newsletter&utm_campaign=newsletter38&utm_term=text3/

viernes, 16 de marzo de 2018

Ausencia de valores

El problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores

Cuanto antes nos demos cuenta de lo que ocurre con nuestros niños, mejor. No existe un pasado mejor ni un futuro peor. Existe un presente, y es el que tenemos. Ni mejor ni peor: diferente. Antes eran las peleas de pandillas y las notas amenazantes en la mochila. Ahora, las peleas en el chat de una red social, aunque sea en grupos privados. Antes se escondían las revistas 'para adultos' bajo el colchón. Ahora, observan escenas 'subidas de tono' en los vídeos musicales (a veces, a escondidas). 
Debemos entender en qué mundo vivimos. En ese aspecto, nada es muy diferente, sino que ha cambiado el entorno y los vehículos de transmisión de la información. Sí, ahora la avalancha de información es mayor, y los controles parentales más complejos. Pero además, lo que sí está cambiando, desgraciadamente, es el uso de la única herramienta que de verdad guía a nuestros hijos por un camino ético y adecuado: los valores. Sí, por mucho que nos duela reconocerlo, el problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores.

Por qué el problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores o los valores tergiversados

Siempre han existido abusones. Siempre víctimas. Niños más tímidos y otros más lanzados. Niños más inocentes y otros más 'maduros'. Niños que con 10 años intentaban ver esa película no apta para menores de la que tanto hablaban los adultos... o niños que en la esquina de la calle se insultaban e incluso llegaban a las manos (muchos dirán que menos... tal vez era porque muchos casos nunca llegaban a conocerse). 
Sin embargo, los niños de antes, los que ahora tenemos hijos, teníamos algo que empieza a fallar en nuestros hijos: una escala de valores. Algunos niños no saben ni qué es eso. ¿Qué es perseverancia? ¿Qué es empatía? ¿Respeto? ¿A quién? Nos perdemos entra tantas escuelas educativas, tantas teorías, tanto 'derecho del niño', tanta libertad, tanta demagogia... Y además no tenemos tiempo. Tiempo para hablar de verdad con ellos, para interesarnos por lo que piensan, lo que sienten... Tiempo para jugar con ellos (si, los padres pueden y deben jugar con sus hijos).
'Las cosas claras y el chocolate espeso', que decía mi abuela. Valores. Las cosas claras. Alguien con valores, a pesar de sus tropiezos, sus dudas, su curiosidad hacia algunas 'tentaciones', al final, sabrá continuar por buen camino. Y para que no quede duda, aquí tienes una lista con los valores que siempre deben reinar en el hogar: 
- Respeto. Y aquí no hablo de tener miedo a los padres. Respeto, que no miedo. No se trata de usar el castigo físico. El respeto se consigue con vínculo, con ejemplo y con respeto. Pero también con normas y límites muy claros. Nada de dudas. Esta es la norma y punto. Los niños verán que sus padres se mantienen firmen en sus decisiones y no perderán credibilidad. Y por supuesto, respeto a los demás. Respeto a sus iguales. Que al fin entiendan ese 'no hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti'. Así de simple. Y sí, padres de hijos 'chinchones': el chinchar o molestar constantemente al otro es también una forma de agresión y de falta de respeto. También el insultar y el menospreciar. 
- Empatía. Es cierto que hay niños que ya de por sí tienen más empatía que otros. Son más sensibles a su entorno. Otros, sin embargo, más introvertidos, se encierran más en su mundo. Pero la empatía puede fomentarse. Utiliza mucho la comunicación. Pero la comunicación de emociones. Tal vez, las personas con poca empatía es porque tengan en el fondo un problema para reconocer y canalizar las emociones. Practica y ejercita la inteligencia emocional. Sí, tu hijo debe enfrentarse a todas las emociones: debes dejar que esté triste, que esté enfadado, que se sienta frustrado, que tenga miedo y por supuesto, alegría.
- Tolerancia. Tu hijo no vive solo en el mundo. Debe aprender desde pequeño a convivir con el resto. La tolerancia y respeto a las diferencias (sí, también opiniones) es esencial. Seguro que muchas veces tu hijo salió del colegio quejándose de algún compañero por su forma de ser. Bien, ahí entras tú. Si la queja no es por un comportamiento agresivo, si es solo porque no le gusta cómo juega o cómo habla...si es porque no le gusta su forma de explicar las cosas... ahí estás tú para explicarle que es un deber respetar la forma de ser de los otros. Sin más.
- Coherencia. No puedes exigir algo a tus hijos que tú no cumples. O pedir una cosa y al día siguiente otra totalmente diferente. Usa el sentido común.
- Sinceridad. Si eres el primero que miente a tu hijo, él entenderá que la mentira es algo aceptable. Ante todo, debes conseguir que entienda que la sinceridad te hace sentir bien contigo mismo y con los demás. También te ayudará a ganarte respeto.
- Gratitud. Ser agradecido ayudará a tu hijo a potenciar la amistad y a que le valoren más. Y ya sabes que la mejor forma de inculcar este valor es el ejemplo. Puedes sugerir a tu hijo que empiece a agradecer a sus amigos lo que hacen por ellos mediante dibujos, mensajes de agradecimiento... Verás el resultado que tiene.
- Humildad. Muchos de los problemas de hoy en día, relacionados con la violencia infantil, tiene que ver con la prepotencia, la falta de humildad. Son niños que o bien quieren llamar la atención de forma desesperada por una ausencia tremenda de cariño, o porque han sido tan sobrevalorados y sobreprotegidos, que se creen de verdad por encima de los demás. Cuidado. Nadie es más ni menos. Y todos cometemos errores. La grandeza está en saber reconocerlos, que nada tiene que ver con agachar la cabeza en absoluta sumisión. Es lo que tu hijo debe entender.
Sin duda, existen otros muchos valores importantes: el esfuerzo, la perseverancia, la paciencia... Todos son importantes. Pero tal vez, para la convivencia con los demás, los que hemos resaltado, sean los más esenciales.
No esperes que el colegio se encargue de todo esto. No son ellos. Eres tú. Tú el que debe enseñar a tu hijo a respetar, a tolerar y a mostrar empatía hacia los demás. Cuando son pequeños, puedes utilizar el juego. Juega con él y enséñale mediante los juegos algunos valores. 
Cuando sean más mayores, aprovecha el vínculo que has creado desde que era pequeño. Ellos te admiran, te quieren y no quieren defraudarte. Enséñales con el ejemplo y tendrás mucho camino hecho. 


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