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miércoles, 1 de abril de 2020

CLAVES ¿PORQUÉ LOS NIÑOS DEBEN HACER DEPORTE?

Me he encontrado en un lugar inesperado ( El Marca ) con este artículo sobre la importancia del DEPORTE en los niños. Además nos habla de valores en algunos deportes que también pueden ser practicados por niños.

También podéis entrar en la página y conocer a estos grandes deportistas: 

Aquí os lo dejo : 


CLAVES ¿PORQUÉ LOS NIÑOS DEBEN HACER DEPORTE?
Que el deporte, adaptado a las necesidades y condiciones físicas de quien lo practica, aporta un sinfín de beneficios a la salud, es algo innegable. Y es así en todas las etapas de la vida. Por eso es tan importante que, desde pequeños, se nos eduque en el hábito de realizar actividades físicas con asiduidad. Como indica el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS “Lograr la salud para todos significa hacer lo mejor para la salud desde el inicio de la vida de las personas”.


Chibi Niños Deportes - Imagen gratis en Pixabay
Lo mejor para que ese hábito se mantenga en el tiempo, ya de adultos, e incluso en la vejez, es practicar siempre actividades con las que cada uno se sienta a gusto y también, por qué no, se divierta. Por supuesto, la clave para evitar el abandono es predicar con el ejemplo porque, como defiende el entrenador Martín Giacchetta, “de nada sirve que le digas a tu hijo que se mueva si a ti no te ve moverte”.

Practicar un deporte en la niñez fortalece los huesos, mejora el crecimiento, favorece el sueño y protege el sistema inmune… Pero, más allá de los beneficios físicos, están los beneficios psicosociales que el deporte proporciona. Los profesores Antonia Pelegrín Muñoz, Enrique J. Garcés de Los Fayos Ruiz y Enrique Cantón Chirivella, en su “Estudio de conductas prosociales y antisociales. Comparación entre niños y adolescentes que practican y no practican deporte” destacan que los jóvenes que practican deporte muestran “menos actitudes y conductas agresivas y desviadas, más conductas extrovertidas, consideradas, respetuosas, disciplinadas y se percibieron más populares y seguros”. Es decir, el deporte es un componente fundamental en la educación que influye de manera muy poderosa en el comportamiento y forma de relacionarse con los demás. Estos son algunos ejemplos de lo que se puede conseguir a través del deporte:
DISCIPLINA-JUDO
TRABAJO EN EQUIPO Y MEJORA DE LAS RELACIONES SOCIALES-SKATE
CONFIANZA Y SEGURIDAD EN UNO MISMO- SURF
AUTOCONTROL- ESGRIMA
RESILIENCIA- MARCHA
CUIDADO DE LA ALIMENTACIÓN Y RESPETO POR EL PROPIO CUERPO-GIMNASIA ARTÍSTICA
CONSTANCIA-PIRAGÜISMO

sábado, 8 de febrero de 2020

" Todos los niños tienen un talento ... "

Comparto con vosotros este pequeño artículo del gran educador César Bona: 

“Todos los niños tienen un talento; solo hay que saber abrir la puerta para que lo saquen”


César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores, asegura que sus alumnos le enseñan más a él y que todos los niños son extraordinarios si además de conocimiento se les educa en valores como la empatía, sensibilidad y resiliencia
El profesor César Bona. Foto: Juan Manzanara

 “La educación debe estar por encima de todos los gobiernos y de las ideologías”. Esa es una de las máximas de César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores. Bona cree que cada niño es un universo y que todos son extraordinarios, con un talento especial. Tan solo es cuestión de descubrirlo y sacarlo. Esa es la principal misión de un maestro, según Bona, quien ha desgranado en una conferencia en Vitoria las claves de su libro La nueva educación. Los retos y desafíos de un maestro de hoy.
Para Bona, ser maestro no implica encajonar a los alumnos dentro de un plan de estudios y obligar a seguir los contenidos que puede establecer el currículo educativo de una manera inflexible. “Los educadores deben adaptarse a los niños y no al revés. Hay que motivarles y estimular su creatividad para que hagan que este mundo sea mejor. Los niños no son solo los adultos del mañana: son habitantes del presente. Subestimamos constantemente a los niños y su creatividad, pero todos tienen un talento; solo hay que saber abrir la puerta para que lo saquen. Y ahí es donde intervenimos los maestros, viendo lo que los demás son incapaces de ver”.
La característica que debe definir a un maestro (entendido como el educador que enseña a niños desde Primaria hasta la universidad) es, sobre todo, actitud. “El maestro tiene que ser cada día un ejemplo para sus alumnos, debe ofrecer su mejor versión para así obtener lo mejor de los niños. Los profesores tienen que ser los primeros en dar el máximo y no poner como excusa de sus posibles limitaciones al sistema. Los docentes somos los primeros en ponernos límites”.
Valentía, mente abierta, humildad, curiosidad y amar el medio ambiente son otros de los rasgos que deben adornar a los docentes. “El maestro es alguien que debe inspirar para la vida. Yo no hago nada extraordinario en el aula, solo me divierto y aplico el sentido común. Debemos educar en proyectos y experimentar, sin miedo a lo que digan los inspectores”
Para Bona, el gran reto de la educación es hacer a los niños “mejores individual y colectivamente”, pero no más competitivos. “Cuando llegas a un colegio conflictivo como maestro tienes dos opciones: o deprimirte o tomar los problemas como retos. Eso es lo que me paso en mi primera experiencia, en un colegio ubicado en un barrio conflictivo de Zaragoza. Todo cambió cuando les propuse a los alumnos que me enseñaran lo que les gustaba lo que sabían hacer. Se convirtieron en maestros del maestro”.

La carga de los deberes
Bona cree que si un maestro cree que algo es bueno para sus alumnos debe hacerlo, “aunque alguien diga lo contrario. Los obstáculos y la incomprensión que se va a encontrar para poner en marcha nuevos proyectos pueden ser muy grandes, pero es fundamental perseverar”.
El tema de cuánto tiempo deben dedicar los niños a los deberes es uno de los debates recurrentes en educación. “Si se carga a los niños con deberes, ¿con qué motivación van al día siguiente a la escuela?”, se pregunta Bona, quien subraya la idea de que “los niños no tienen opción de dejar los estudios. Por eso tenemos que lograr que les guste ir a la escuela. Si después de un día largo en el colegio, salen y se encuentran con más deberes los estímulos decaen. Debe haber tiempo para todo”. Por ejemplo, para la lectura, pero no impuesta. “La lectura es un placer, pero se ha convertido en una obligación para los niños. Cuando a mí me obligaban a leer un libro y después hablar de él perdía su atractivo”.
Sobre la idea de si hay que pagar a los profesores en función del éxito o el fracaso escolar de los centros, Bona es contundente. “Yo cobraría lo mismo porque lo importante es el factor humano por encima de los números. Da igual la educación que recibas, las buenas notas que saques si no sabes respetar al que tienes a tu lado”.
Sobre los castigos, también tiene claro lo que hay que hacer. “En mis primeros años he castigado a muchos niños como maestro y no ha funcionado; solo ha servido para proyectar mi frustración. Hay que hablar con ellos, empatizar y convencerles de que pueden ser un ejemplo para los demás”.


Resultado de imagen de cesar bona



viernes, 7 de febrero de 2020

Guía de juguetes

Aunque la época de compras, regalos y encargos ya pasó... siempre hay alguna fecha señalada para hacer buen uso de esta Guía de Juguetes para nuestros pequeños; sin olvidar que el mejor regalo y el mejor juego que les podemos hacer .... ES PASAR TIEMPO CON ELLOS... !!!!

Yo le he estado echando un vistazo y tiene muy buena pinta, además de lo orientativa que pueda ser, tiene su parte pedagógica y educativa. Os dejo el enlace para que cada uno saque sus propias conclusiones e ideas.



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sábado, 25 de enero de 2020

Cuento: HIJA

Volvemos al lio ....


De la mano de los autores best-sellers de cuentos para niños Ariel Andrés Almada (autor) y Sonja Wimmer (ilustración) llega esta historia que hará sonreír y disfrutar a las familias que tengan una hija en sus hogares. Un recorrido por sus primeras palabras, por el descubrimiento de sus emociones, de sus sueños... en definitiva, un cuento en el que tanto las mamás y los papás como las niñas se verán reflejados y se emocionarán con cada ilustración. Si tienes una hija, este es el libro para ti.



sábado, 10 de noviembre de 2018

Un pequeño artículo que nos habla sobre LOS ABUELOS.....

En los últimos 50 años, nuestro estilo de vida familiar cambió drásticamente como consecuencia de un nuevo sistema de producción. La inclusión de la mujer en el circuito laboral llevó a que ambos padres se ausenten del hogar por largos períodos creando como consecuencia el llamado “síndrome de la casa vacía”.
El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares.
Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas. Estos privilegiados chicos tienen padres de padres y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.

Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad; factores indispensables en los nuevos brotes

La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de éstos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea y que han entrado en su madurez.

El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez.

Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan.

Los abuelos miran diferente. Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo o para recordar.

Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren.

La mayoría tiene las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca.

Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.

Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan.

Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre?

Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno, siempre hay buena gente disponible.
Finalmente, para que sepan los descreídos:

Los abuelos nunca mueren,

solo se hacen invisibles.

martes, 9 de octubre de 2018

Enseñar a los niños a coger bien el lápiz



Lo ideal es empezar a trabajar la motricidad fina a partir de los dos años, programando sesiones cortas con juegos simples para que el niño pueda ejercitar sus dedos. Para ello podemos usar diferentes tipos de masas o plastilinas para que pueda apretar, ya que de esa manera será más preciso con el movimiento de sus dedos. 

Después de conseguir este primer objetivo debemos realizar un acercamiento al lápiz. Cuánto más pequeña sea su mano más grande deberá ser el lápiz, por lo que es muy recomendable empezar con ceras ocrayons por su gran grosor.

El niño puede practicar en una hoja pequeña o bien en una hoja grande, aunque la última es más recomendable para el uso de ceras. Realizaremos 3 sesiones:
  1. ·         La primera semana realizará trazos rectos en una hoja.
  2. ·         La segunda semana deberá hacer trazos circulares.
  3. ·         La tercera semana hará trazos triangulares.

Lo importante es que el niño vaya acostumbrándose a algo parecido a un lápiz poco a poco, y no debemos olvidarnos de cerrar las sesiones con masa de modelar. Esta combinación será más que suficiente para que dentro de poco tiempo el niño pueda ya coger un lápiz.

Cuando veamos que su mano se ha acostumbrado bien podemos pasar a la siguiente etapa:

Primero debemos enseñar al niño en qué posición deben estar los dedos en el lápiz. Si al principio le resulta algo incómodo podemos utilizar varios trucos:
  • ·         Uso de lápices triangulares
  • ·         Adaptadores
  • ·         Bola de porexpan y una goma elástica: agarramos la bola de porexpan y la rodeamos junto con el lápiz con la goma elástica para facilitar el agarre
  • ·         Bola de porexpan atravesada con el propio lápiz
  • ·         Usando una pinza de la ropa
  • ·         Goma eva envolviendo el lápiz

Una vez que se hayan acomodado la mano y los dedos, el niño podrá utilizar un cuaderno más pequeño, y lo mismo que hizo en las hojas grandes con las ceras podrá hacerlo ahí para que se vaya adecuando a ese nuevo espacio. Lo ideal es usar un cuaderno de rayas en este proceso.

sábado, 6 de octubre de 2018

A qué tienen miedo los niños según su edad

Los miedos infantiles son diferentes según la edad del niños. Algunos se mantienen a lo largo de los años y otros, sin embargo, aparecen y desaparecen según avanza la maduración del niño. Por ejemplo, no es lo mismo el miedo que siente un bebé, más relacionado con los nuevos descubrimientos y lo que aún desconoce,  que el que puede sentir un niño de 12 años, que tienen mucho más que ver con su entorno social y la responsabilidad.
Descubre a qué tienen miedo los niños según su edad. Esta tabla gráfica te ayudará a seguir la evolución de los miedos de los niños por edades. 

Descubre a qué tienen miedo los niños según su edad 

Miedos de los niños según la edad


Los miedos cambian con nosotros a lo largo de nuestras diferentes etapas evolutivas. En los niños, están muy presentes desde que nacen, pero son diferentes según va creciendo. Te explicamos a qué tienen miedo los niños según su edad: 

- De 0 a 6 meses: Durante esta etapa de apego, los bebés sienten una unión muy fuerte con sus padres. Se sienten protegidos y todo lo que les rodea les resulta extraño y supone una amenaza para ellos. Por eso, en los primeros 6 meses, los miedos más comunes son los miedos a los desconocidos, pero también a sonidos fuertes que puedan sobresaltarles. También pueden tener miedo a caerse, ya que aún son frágiles y necesitan sentirse seguros tanto emocionalmente como a nivel físico.

- De 7 a 12 meses: Los bebés comienzan a gatear, a ponerse de pie, a investigar el mundo que les rodea. Es una etapa de descubrimientos apasionantes para ellos, y sin embargo, se generan nuevos miedos. Por ejemplo, siguen necesitando la protección de sus padres. Necesitan sentirse seguros a su lado, y empiezan a temer que desaparezcan. Es la etapa en la que más 'extrañan'. No entienden que sus padres desaparezcan y vuelvan a a parecer horas después. Piensan con horror que les abandonan. También siguen asustándoles los ruidos fuertes, y comienzan a sentir otros tipos de miedos a estímulos externos. Por ejemplo, al baño. En muchos niños de esta edad también comienzan a darse los primeros miedos a las alturas.

- De 1 a 4 años: El vínculo con los padres sigue siendo muy fuerte. Aún no han desarrollado del todo la autonomía necesaria, y por eso continúan sintiendo miedo al abandono. También se generan otros muchos miedos muy comunes en los niños, como el de la oscuridad, un miedo que puede acompañarles durante muchos años, e incluso perdurar hasta la adolescencia. 
Existen en esta etapa miedos muy diversos, que dependen de cada niño: a los ruidos fuertes, a los payasos, a personajes de la tele o de ficción con colores fuertes que les asusta... A los animales grandes y fuertes y a las tormentas, por el ruido que generan los truenos. Además, por primera vez los niños comienzan a sentir miedo a los cambios. 

- De 4 a 8 años: En esta etapa, el niño es más independiente y comienza a darle más importancia a sus relaciones sociales. De pronto escucha noticias y ve imágenes en la televisión que no entiende y le impactan y asustan. Se dan los primeros miedos a las guerras, los atentados, la muerte y el dolor. También tiene miedo a quedarse solo. Y sobre todo, el miedo más común en esta etapa es a los monstruos y a los seres sobrenaturales, como los zombis, los vampiros o los fantasmas.

- De 8 a 12 años: El niño por fin entiende que sus padres no van a abandonarle. Ese miedo desaparece. También abandona miedos anteriores como el miedo a los ruidos fuertes o a los monstruos, ya que al fin entiende que no existen. Sin embargo, comienzan a generarse otros miedos más profundos, relacionados con su entorno sociales y las responsabilidades que van asumiendo. De pronto sienten miedo a rechazados, a su apariencia física, al fracaso, a defraudar a sus padres, a suspender un examen... 
Como ves, los miedos evolucionan junto a los niños. Muchos de ellos, si no se localizan y tratan a tiempo, pueden perdurar en la etapa adulta.