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viernes, 20 de marzo de 2020

Efectos psicológicos de la cuarentena en niños y como combatirlos


En estos días de aislamiento, os dejo este artículo del gran psicólogo y educador Álvaro Bilbao. Os aconsejo su lectura porque nos puede venir muy bien a todos, así como entrar en su página web, porque dice y escribe cosas muy interesantes.  

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Cualquiera que tenga niños pequeños sabe que tenerlos encerrados en casa puede ser un auténtico desafío. Sin embargo, en este caso el desafío va un poco más allá. Las experiencias de Wuhan y otras regiones que ya han pasado las primeras semanas de cuarentena nos dicen que esta situación puede llegar a tener un impacto psicológico en muchas personas y también en los niños. Mañana publicaré un post centrado en los adultos, pero hoy me centraré en los niños. 
Aunque los niños son más resistentes que los adultos a los efectos psicológicos de la cuarentena no son totalmente inmunes. El aislamiento, la falta de juego libre y ejercicio físico puede provocar más estrés, peleas entre hermanos y en el medio plazo incidir en el estado de ánimo de los niños.
El cambio de rutinas, las noticias que escuchan o las imágenes de los noticieros pueden tener un gran impacto emocional en los niños más sensibles. En este artículo os explico algunas medidas básicas pero importantes para ayudar a los niños durante este proceso.
¿Qué síntomas podemos notar en los niños?
Aunque en un primer momento pueda parecer emocionante pasar unos días sin cole, los niños pueden experimentar todo tipo de síntomas en relación a la cuarentena. Salir de casa a diario, tener rutinas, aprender, jugar con compañeros, correr y saltar son necesidades básicas de los niños y cuando no están cubiertas, el niño puede experimentar todo tipo de síntomas. 
Los niños que de por sí tienen mucho carácter pueden experimentar más rebeldía, más dificultades para seguir las instrucciones que les damos y una mayor tendencia a responder de malas formas. La mayoría de niños demostrarán los síntomas de la falta de estructura como aburrimiento, cambios de humor y más peleas entre hermanos. 
Los niños más sensibles pueden experimentar alteraciones del sueño tales como pesadillas y terrores nocturnos. Pueden acudir a nuestra cama con más frecuencia de lo habitual durante la noche o simplemente se pueden mostrar más llorosos. En algunos casos, es posible que verbalicen preocupación y angustia acerca del virus.
¿Cómo podemos actuar?
Establece una rutina diaria
Los niños acusan la falta de rutinas porque estas les permiten saber lo que va a ocurrir y les ayuda a estar más tranquilos. Fija un horario en papel que pueda ayudarles a saber lo que va a ocurrir. Les facilitará sentirse más tranquilos y pasar de una tarea a otra sin tanto esfuerzo por tu parte.
Aquí os dejo un ejemplo sencillo de una rutina que ayudará tanto a los padres como los niños a saber cuando y qué toca hacer en cada momento. Aunque ni los padres ni los niños somos robots, así que un cierto grado de flexibilidad es importante todo si hay alguna actividad que merezca la pena y que nos ayude a mantener un buen estado de ánimo.

viernes, 3 de marzo de 2017

La gran importancia de un "NO" a tiempo


Buenas noches de esta corta semana..... 

Interesante artículo en estos días que corren. La importancia de poner, que no imponer, Límites a los niños: con sentido, con diálogo, con explicaciones, con sensatez. 

Corto y Concreto. 

Un saludo. 



Cría hijos sin límites y te "sacarán los ojos". La gran importancia de un "NO" a tiempo


Nadie dijo que criar un hijo iba a ser tarea fácil. Puede incluso, no sólo no ser fácil, sino ser extremadamente difícil y agotador. Una de las principales razones para esto es la falta de imponer límites a tus pequeños.

La propia palabra "limites" puede llegar a entenderse como algo negativo, como una forma de dominación sobre los niños. La realidad es que con ellos estamos guiando a nuestros hijos por el buen camino y facilitando su desarrollo y crecimiento personal, no es sino enseñarles.

Ahora bien, ¿qué pasa si no aplicamos límites?
Lo más obvio es crear una falta de respeto a tu autoridad y figura como padre, lo que a la par lleva consigo el que los niños sean manipuladores, impertinentes, poco colaborativos, agresivos, no sepan controlarse, no puedan tolerar la frustración, entre otras.

¿Cómo aplicar los límites?
Nadie nace sabiendo educar o criar a un hijo, y el mero hecho de ser padre no te convierte en automático en un educador de excelencia; es por eso que a continuación presentamos algunos tips sencillos para lograr imponer límites a los niños.

1. Se objetivo. 
Marca las normas de manera más concreta. En vez de decir "pórtate bien" dile exactamente qué quieres que haga con frases cortas y órdenes precisas como: "Habla bajito en la biblioteca" o "Toma mi mano para cruzar la calle".

2. Da opciones.
Dales la libertad de decidir cómo obedecer tus órdenes. Por ejemplo, a la hora de vestirse diles "¿Quieres elegir tu ropa o lo hago yo". De esta manera haces que el niño sienta que tiene el control pero termina haciendo lo que queremos.

3. Se firme
No significa gritar cuando no obedece, pero habla con voz firme y un rostro serio. Por otro lado, ser firme significa también que las reglas importantes no están a discusión, si la hora de dormir es a las 20 horas procura que todos los días sea igual.

4. Acentúa lo positivo.
Al decir "No" el niño sabe que no debe hacer lo que está haciendo pero no entiende cuál es la manera correcta de comportarse. Por ejemplo, en vez de decirle "No grites en la biblioteca", dile "Habla bajito en la biblioteca", o en vez de "No corras" di "Camina despacio"; de esta manera será más fácil para él entender qué es lo que deseas.

5. Explica el por qué.
Cuando un niño entiende las razones de seguir una orden se siente más seguro y es más fácil que obedezca. No des explicaciones largas y complicadas, sino cortas y sencillas como: "No muerdas a los demás, les harás daño". Y por si lo estabas pensando, no, "¡porque soy tu madre!" NO es una buena razón.

6. Desaprueba la conducta, no a tu hijo.
No se trata de mostrar rechazo hacia ellos; antes de decir "Eres malo", di "Eso que estás haciendo está mal".

7. Controla tus emociones.
Cuando estamos muy enojados somos más propensos a ser verbal y físicamente abusivos con los niños. Cuenta hasta diez, cálmate, y entonces sí enfrenta la situación.

Recuerda, no cedas a las rabietas y caprichos de tu hijo porque al final será él quien mande y decida en la casa, y no ustedes como padres. Se paciente, y verás que con cariño, normas claras y un ejemplo amoroso lograrás criar a un hijo bien portado, seguro de si mismo y auto suficiente.

miércoles, 25 de enero de 2017

..... como arrebatamos la CREATIVIDAD a los niños


Y aprovechando la página de Psicología.... os dejo con este vídeo que me ha gustado...... y con él una parte de la reflexión que hace: 


...
Cada niño es único y especial. No se puede juzgar a un pez por su habilidad para trepar a un árbol porque este vivirá toda su vida pensando que es estúpido.

La relación con los niños no debe ser de imposición sino de descubrimiento. No se trata de imponerles lo que deben ser sino de ayudarles a descubrir lo que son y lo que quieren ser. Los padres y los maestros deberían ser orientadores, compañeros de exploración y aventuras, más que figuras encargadas de establecer estándares imposibles.

Este precioso cortometraje nos muestra cómo les arrebatamos la creatividad a los niños y nos hace reflexionar. Se trata de una producción animada codirigida por Rafa Cano Méndez y dirigida por Daniel Martínez Lara que se llevó el Premio Goya al Mejor Cortometraje de Animación. Echadle un vistazo porque cada minuto vale la pena.





Los niños necesitan ser felices, no ser los mejores

Buenas noches....

Interesante articulo. Espero que os guste y nos sirva a todos para reflexionar... de la página www.rinconpsicologia.com


 Resultado de imagen de felicidad

Los niños necesitan ser felices, no ser los mejores
Vivimos en una sociedad altamente competitiva en la que parece que nada es suficiente y tenemos la sensación de que si no nos ponemos las pilas, nos quedaremos rápidamente atrás, siendo barridos por los nuevos adelantos. 

Por eso, no es extraño que en las últimas décadas muchos padres hayan asumido un modelo de educación sustentado en la hiperpaternidad. Se trata de padres que desean que sus hijos estén preparados para la vida, pero no en el sentido más amplio del término sino en el más restringido: quieren que sus hijos tengan los conocimientos y las habilidades necesarias para hacerse de una buena profesión, obtener un buen trabajo y ganar lo suficiente. 

Estos padres se han planteado una meta: quieren que sus hijos sean los mejores. Para lograrlo, no dudan en apuntarles en disímiles actividades extraescolares, allanarles el camino hasta límites inverosímiles y, por supuesto, empujarles al éxito a cualquier costo. Y lo peor de todo es que creen que lo hacen "por su bien".

El principal problema de este modelo educativo es que añade una presión innecesaria sobre los pequeños, una presión que termina arrebatándoles su infancia y crea a adultos emocionalmente rotos.



Los peligros de empujar a los niños al éxito

Bajo presión, la mayoría de los niños son obedientes y pueden llegar a alcanzar los resultados que sus padres les piden pero, a la larga, de esta forma solo se consigue limitar su pensamiento autónomo y las habilidades que le pueden conducir al éxito real. Si no le damos espacio y libertad para encontrar su propio camino porque le colmamos de expectativas, el niño no podrá tomar sus propias decisiones, experimentar y desarrollar su identidad. 

Por eso, pretender que los niños sean los mejores encierra graves peligros:

- Genera una presión innecesaria que les arrebata su infancia. La infancia es un periodo de aprendizaje, pero también de alegría y diversión. Los niños deben aprender de manera divertida, deben equivocarse, perder el tiempo, dejar volar su imaginación y pasar tiempo con otros niños. Esperar que los niños sean “los mejores” en determinado campo, poniendo sobre ellos expectativas demasiado elevadas, solo hará que sus frágiles rodillas se dobleguen ante el peso de una presión que no necesitan. Esta forma de educar termina arrebatándoles su infancia.

- Provoca una pérdida de la motivación intrínseca y el placer. Cuando los padres se centran más en los resultados que en el esfuerzo, el niño perderá la motivación intrínseca porque comprenderá que cuenta más el resultado que el camino que ha seguido. Por tanto, aumentan las probabilidades de que cometa fraude en el colegio, por ejemplo, ya que no es tan importante lo que aprenda como la nota que consiga. De la misma manera, al centrarse en los resultados, pierde el interés por el camino, y deja de disfrutarlo.

- Planta la semilla del miedo al fracaso. El miedo al fracaso es una de las sensaciones más limitantes que podemos experimentar. Y esta sensación está íntimamente vinculada con la concepción que tengamos sobre el éxito. Por tanto, empujar a los niños desde temprano al éxito a menudo solo sirve para plantar en ellos la semilla del miedo al fracaso. Como consecuencia, es probable que estos pequeños no se conviertan en adultos independientes y emprendedores, como quieren sus padres, sino que sean personas que apuesten por lo seguro y acepten la mediocridad solo porque tienen miedo a fracasar. 

- Genera una pérdida de autoestima. Muchas de las personas más exitosas, profesionalmente hablando, no son seguras de sí. De hecho, muchas supermodelos, por ejemplo, han confesado que creen que son feas o están gordas, cuando en realidad son iconos de belleza. Esto sucede porque el nivel de perfeccionismo al que siempre han estado sometidas les hace creer que nunca será suficiente y que basta el más mínimo error para que los demás las desprecien. Los niños que crecen con esta idea se convierten en adultos inseguros, con una baja autoestima, que creen que no son lo suficientemente buenos como para ser amados. Como resultado, viven pendientes de las opiniones de los demás.


¿Qué debe saber realmente un niño?

Los niños no necesitan ser los mejores, solo necesitan ser felices. Por eso, solo debes cerciorarte de que tu hijo sepa:

- Que es amado, de forma incondicional y en todo momento, sin importar los errores que cometa.

- Que está a salvo, que le protegerás y apoyarás siempre que puedas. 

- Que puede hacer el tonto, perder el tiempo fantaseando y jugar con sus amigos.

- Que puede elegir lo que más le gusta y dedicarse a esa pasión, sin importar de qué se trate. Que puede pasar su tiempo libre haciendo collares de flores o pintando gatos con seis patas si es lo que le apetece, en vez de practicar la fonética o el cálculo.

- Que es una persona especial y maravillosa, al igual que muchas otras personas en el mundo.

- Que merece respeto y que debe respetar los derechos de los demás. 


¿Y qué no deben olvidar los padres?

También es fundamental que los padres sepan:

- Que cada niño aprende a su propio ritmo, y que no deben confundir la estimulación que desarrolla con la presión que agobia.

- Que el factor que más influye en el rendimiento académico infantil es que los padres les lean a sus hijos, que les dediquen un rato cada noche para cultivar juntos esa pasión por la lectura, no las escuelas carísimas o los juguetes hípertecnologicos. 

- Que el niño que mejores calificaciones saca casi nunca es el pequeño más feliz porque la felicidad no se mide en esos términos. 

- Que los niños no necesitan más juguetes sino una vida más sencilla y despreocupada, así como más tiempo con los padres.

- Que los niños merecen la libertad para explorar todo y decidir por ellos mismos que les gusta y les hace felices