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viernes, 20 de marzo de 2020

Efectos psicológicos de la cuarentena en niños y como combatirlos


En estos días de aislamiento, os dejo este artículo del gran psicólogo y educador Álvaro Bilbao. Os aconsejo su lectura porque nos puede venir muy bien a todos, así como entrar en su página web, porque dice y escribe cosas muy interesantes.  

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Cualquiera que tenga niños pequeños sabe que tenerlos encerrados en casa puede ser un auténtico desafío. Sin embargo, en este caso el desafío va un poco más allá. Las experiencias de Wuhan y otras regiones que ya han pasado las primeras semanas de cuarentena nos dicen que esta situación puede llegar a tener un impacto psicológico en muchas personas y también en los niños. Mañana publicaré un post centrado en los adultos, pero hoy me centraré en los niños. 
Aunque los niños son más resistentes que los adultos a los efectos psicológicos de la cuarentena no son totalmente inmunes. El aislamiento, la falta de juego libre y ejercicio físico puede provocar más estrés, peleas entre hermanos y en el medio plazo incidir en el estado de ánimo de los niños.
El cambio de rutinas, las noticias que escuchan o las imágenes de los noticieros pueden tener un gran impacto emocional en los niños más sensibles. En este artículo os explico algunas medidas básicas pero importantes para ayudar a los niños durante este proceso.
¿Qué síntomas podemos notar en los niños?
Aunque en un primer momento pueda parecer emocionante pasar unos días sin cole, los niños pueden experimentar todo tipo de síntomas en relación a la cuarentena. Salir de casa a diario, tener rutinas, aprender, jugar con compañeros, correr y saltar son necesidades básicas de los niños y cuando no están cubiertas, el niño puede experimentar todo tipo de síntomas. 
Los niños que de por sí tienen mucho carácter pueden experimentar más rebeldía, más dificultades para seguir las instrucciones que les damos y una mayor tendencia a responder de malas formas. La mayoría de niños demostrarán los síntomas de la falta de estructura como aburrimiento, cambios de humor y más peleas entre hermanos. 
Los niños más sensibles pueden experimentar alteraciones del sueño tales como pesadillas y terrores nocturnos. Pueden acudir a nuestra cama con más frecuencia de lo habitual durante la noche o simplemente se pueden mostrar más llorosos. En algunos casos, es posible que verbalicen preocupación y angustia acerca del virus.
¿Cómo podemos actuar?
Establece una rutina diaria
Los niños acusan la falta de rutinas porque estas les permiten saber lo que va a ocurrir y les ayuda a estar más tranquilos. Fija un horario en papel que pueda ayudarles a saber lo que va a ocurrir. Les facilitará sentirse más tranquilos y pasar de una tarea a otra sin tanto esfuerzo por tu parte.
Aquí os dejo un ejemplo sencillo de una rutina que ayudará tanto a los padres como los niños a saber cuando y qué toca hacer en cada momento. Aunque ni los padres ni los niños somos robots, así que un cierto grado de flexibilidad es importante todo si hay alguna actividad que merezca la pena y que nos ayude a mantener un buen estado de ánimo.

martes, 29 de octubre de 2019

Cómo nos estamos cargando la infancia de nuestros niños con solo cuatro actitudes


El psicopedagogo Francesco Tonucci repasa algunos de los mayores errores de nuestra sociedad


A Francesco Tonucci le gusta definirse como "niñólogo" porque dedica su vida a tratar de "conocer y entender la infancia". En ese camino, ha sacado una conclusión clara: "Lo más importante de la vida se hace en los primeros años, fuera y juntos". Tres preceptos fundamentales que cada vez se respetan menos y en los que considera que tienen mucho que ver la hostilidad de las ciudades en las que vivimos. En 1991 puso en marcha en Fano, su ciudad natal, el proyecto La ciudad y los niños, que situaba a los niños como protagonistas a la hora de planificar el modelo de ciudad en la que queremos vivir. Casi 30 años después, piensa que, lejos de mejorar, los espacios públicos han ido a peor: "Hay que sacar del espacio público a los coches y devolvérselo a la gente, porque además con el tema de la contaminación y el calentamiento global pasa por lo mismo. Escuchar a los niños supone también tener una actitud distinta ante el mundo", sostiene, y no es la única reflexión que ha dejado sobre la infancia en Hoy por Hoy:

 

Hemos olvidado la infancia

"La etapa más importante de la vida es la primera. Las neurociencias están confirmando que la actividad cerebral de los primeros meses y años no es comparable con la del resto de la vida. En esos primeros años se ponen los cimientos de todo lo que va a ocurrir después pero éstos tienen una desventaja: no se ven, pero son necesarios. Todo el mundo mira el Palacio y nadie piensa en los cimientos que lo sustentan. Nosotros tenemos los cimientos sobre los cuales hemos construido todas nuestras competencias, capacidades, conocimientos, habilidades, relaciones sociales... Pero lo hemos olvidado y esta es una de las grandes enfermedades de la Humanidad. Los adultos se olvidan de la infancia y repiten con sus hijos y con sus alumnos los errores que se cometieron con ellos de pequeños", sentencia.

 

Sobreprotección

Tonucci no duda al apuntar la mayor amenaza a la que se enfrentan los niños de hoy: "El derrumbe de su autonomía". Ve cómo muchos padres piensan que lo más importante va a venir después "cuando lo más importante ya ocurrió" y considera fundamental que los niños pasen tiempo "fuera de casa, de la escuela y del control directo", porque "allí se viven las experiencias verdaderas, las que se recuerdan toda la vida".
"Si cerramos los ojos y pensamos en nuestra infancia, no pensamos en columpios y toboganes, pensamos en cosas que hemos vivido con amigos y con amigas, y muchas veces son cosas que no se podían contar en casa, pero son las cosas sobre las cuales se construyeron nuestros conocimientos profundos", señala el pensador. Lamenta que esa riqueza se esté perdiendo sin motivo: "Hoy en día los niños no salen por el miedo de los padres y el miedo no se justifica con un aumento de peligro". Los datos confirman que no es más peligroso salir a la calle ahora que antes, al contrario, la criminalidad es más baja.

Resultado de imagen de tonucciCiudades hostiles

Firme defensor de repensar un modelo de ciudad que ponga al niño en el centro, Francesco Tonucci considera también que "las ciudades no merecen el miedo que tenemos". Cree que "el miedo está alimentado por los medios de comunicación, que se aprovechan para mostrarlo en toda su evidencia, y la gente se preocupa por lo que ve no por lo que se vive, y por la política, que se aprovecha del miedo para aumentar el consenso".
Tonucci lamenta que los niños ahora no puedan salir solos a la calle a jugar y sostiene que "los espacios de juego de la ciudad, los parques con columpios y toboganes, no son buenos para jugar sino que la ciudad debe ser jugable por sí misma. El espacio público es el espacio del juego. Todos los espacios de la ciudad".

 

Una convención fallida

La Convención sobre los Derechos del Niño ha cumplido 30 años este 2019. Los Estados miembros de la ONU se comprometieron con ese documento a velar por la infancia en todo el mundo pero a día de hoy, muchos niños siguen sufriendo por distintas circunstancias en muchos lugares y nadie hace nada por evitarlo. Tonucci no entendía en su momento "que fuera necesario un tratado internacional para obligar a los padres a querer y respetar a sus hijos" pero cree que los hechos le han demostrado, no solo que fuera necesario sino que, además, "no fue suficiente". Se pregunta por qué algunos países suscribieron el compromiso si 30 años después siguen sin respetar a los más pequeños y lamenta que mucha gente ni siquiera conozca qué se pedía en ese documento. Anima a todo el mundo a descubrirlo porque "es pequeño, son 42 artículos y se lee en una hora". De todo el contenido, destaca especialmente el artículo 3, en el que se establece que siempre debe primar el interés del niño: "Significa que, cuando hay un conflicto entre un niño y un adulto, ganan los niños", resume.


martes, 9 de enero de 2018

Los tres pilares básicos en la educación de los niños

 Buenas noches a todos. 
Comparto con vosotros esta reflexión sencilla, directa y muy educativa, sobre todo para aquellos que estamos metidos en el mundo de los niños: padres y maestros, porque de nosotros en cierta medida depende su futuro, y la etapa que ahora están viviendo es de gran importancia para formarse como personas. 

Los tres pilares básicos en la educación de los niños
Las prisas, el estrés, la sobrecarga de trabajo... a menudo los padres sentimos que nos falta tiempo. Tiempo para dedicar a los hijos y para reforzar esos pilares básicos que formarán en gran parte el adulto en el que algún día se convertirán. Pero... ¿cuáles son esos pilares?
Los tres pilares básicos de la educación infantil
Existen muchos vacíos hoy en día, relacionados muchas veces con un mal asentamiento de los pilares básicos. Vemos muchos adolescentes y jóvenes con problemas de conducta, vacíos existenciales y problemas para manejar sus emociones. Vemos muy poca tolerancia  a la frustración, muy poca paciencia, mucho consumismo y poco respeto. Vemos falta de perseverancia y esfuerzo y mucha dependencia emocional hacia otras personas. Vemos todo esto y yo me pregunto... ¿no tendrá que ver con que un día no dedicamos suficiente tiempo en afianzar estos pilares básicos? ¿No será porque existe algún agujero en ellos?:
1. Los valores: Valores como el respeto, la perseverancia, el esfuerzo, la solidaridad, la paciencia, la humildad, la bondad... la empatía. Valores que forman la integridad de una persona y nos aportan sin saberlo fortalezas y habilidades sociales. Nadie nace con un pequeño saquito de valores debajo del brazo. Los valores se aprenden y los padres somos los principales 'maestros' en este campo. Recuerda que a menudo más que las palabras, se educa con la actitud y el ejemplo. Los niños observan, claro que observan, y copian los valores que ven en sus padres. Si saludas, perdonas, respetas... ellos también lo harán. 

2. La fe o creencia en algo: Creer en uno mismo, creer en los demás, creer en un sueño, creer en un Dios. Creer en algo, en alguien. Creer, sin más. La fe en algo o en alguien es un generador constante de ilusión y fortalezas. 

3. Esperanza: Sin esperanza no hay progreso. ¿Para qué avanzar en algo si esperas que vaya a funcionar? ¿Para qué creer en un sueño si no estás seguro de conseguirlo? ¿Para qué perseverar si no crees que se puede lograr? Genera en tu hijo ilusión y esperanza y luchará por aquello que cree. 
A menudo nos preguntamos el por qué de la escasa empatía, de la tendencia a la depresión, del sentimiento de frustración permanente...del sentimiento de vacío.... Dedica el escaso tiempo que tengas a cincelar con mimo y esmero esos pilares en tu hijo y en darle herramientas para manejar sus emociones y verás como crecer mucho más seguro en sí mismo y en los demás. 

Estefanía Esteban Responsable Multimedia

jueves, 14 de diciembre de 2017

10 cosas que todo niño debería hacer antes de acabar estas Navidades y que te encantará hacer con ellos!

Buenas noches.... iba a resumir este artículo pero la verdad no he podido dejar que ponerlo entero. No tiene ningún desperdicio, además de ser un fan de su página, sus libros y demás.....

Os animo a que lo leáis si de verdad queréis una Navidad diferente para vuestros pequeños. 



10 cosas que todo niño debería hacer antes de acabar estas Navidades y que te encantará hacer con ellos!

La Navidad es una época especial del año y que el niño recordará siempre, de eso no hay duda. Sin embargo, si le otorgamos importancia por razones relacionadas con el consumo, como pueden ser las compras, los regalos, la comida o el tiempo extra frente a la tele y el teléfono móvil, es muy posible que el niño termine las fiestas con una sensación de vacío y sin haber fijado en su memoria nada que realmente merezca la pena recordar. Por eso, he decidido escribir este post con ideas y actividades clave para que el recuerdo que estas Navidades dejen en tus hijos sea entrañable, positivo para su cerebro y lleno de significado.
1.Decorar el árbol de Navidad o el Belén
La puesta de largo del árbol o el Belén marca el inicio de la Navidad. Para hacer que la experiencia sea mágica, lo más importante no es que el árbol o Belén queden bonitos sino que sean los niños los que realmente dejen su ilusión en la decoración. Un pitufo al lado de Baltasar, o una figura de Lego en una rama del árbol es lo que tiene más sentido en la mente de los niños. Ellos también quieren que sus personajes favoritos formen parte de la Navidad.
2.Buscar unos juguetes para niños que no los tienen
Esta es una tradición en mi casa y en la de muchos otros niños. Desde mi punto de vista el espíritu de la Navidad es celebrar el amor en familia y poder compartir un poquito de ese amor con otras personas que lo necesitan. Llevar unos juguetes a la parroquia o rastrillo ayudará a los niños a entender que hay otras realidades, a desarrollar la solidaridad, la generosidad y a saber tomar decisiones (tienen que elegir qué juguete ya no usarán). Puede ser un gran esfuerzo para ellos pero tiene doble recompensa; ellos se sentirán muy satisfechos cuando los lleven y podréis hacer algo de hueco en los armarios.
3.Escribir una felicitación a alguien que queréis que se sienta querido

jueves, 23 de noviembre de 2017

Inteligencias Múltiples

Comparto este artículo con todos vosotros..... cierto , muy cierto... !!!! haber cuando nos damos cuenta de ello. 

Resultado de imagen de inteligencias multiples

Quienes tienen más de 30 años seguramente recuerden cuando en el colegio se paraban las tareas porque tocaba test de inteligencia. Una especie de examen, cuatro o cinco hojas dentro de una carpeta, y una nota: un número (el cociente intelectual) que decía cómo de inteligente eras.
Antes la inteligencia se medía con un test del que salía un único número, el cociente intelectual
La inteligencia se entendía como una capacidad unitaria, cognitiva e inamovible. Es decir, que se podía evaluar de forma única (con un número), que afectaba sólo a los conocimientos y que venía de serie y no se podía desarrollar. O eras inteligente o no lo eras.
Sin embargo, ser inteligente ya no es lo que era. Lo dijo por primera vez Howard Gardner en 1983 cuando enunció su teoría de las inteligencias múltiples y psicólogos como Begoña Ibarrola en España llevan más de dos décadas trabajando en ello. “En los ochenta yo trabajaba con chicos con discapacidad intelectual y me daba cuenta de cómo en algunos aspectos eran más ‘torpes’ pero en otros podían rendir más incluso que yo. Por eso cuando descubrí la teoría de Gardner encontré justo lo que estaba buscando sin saberlo”, explica Begoña Ibarrola, que acaba de publicar Genial Mente, un libro que busca identificar y potenciar las inteligencias múltiples en los niños.
Cada vez más colegios buscan adaptar de forma transversal la teoría de las inteligencias múltiples”
Y es que aunque la teoría no es nueva, la práctica no está del todo extendida. “En el sistema educativo hay mucha variación, aunque cada vez más colegios buscan adaptar de forma transversal la teoría de las inteligencias múltiples”, reconoce Ibarrola, aún hay mucho trabajo por hacer.
Porque la inteligencia ha de entenderse, según esta teoría, como un potencial a desarrollar más que con una cualidad. Ahora se sabe que hay muchas formas de ser inteligente y que no solo residen en el conocimiento, sino también en el plano emocional. Además, se conoce también que tiene un carácter cultural, es decir, las sociedades tienen distintas formas de entender la inteligencia.

Autoestima, felicidad y orientación profesional

“Todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su capacidad para trepar un árbol, va a vivir toda su vida pensando que es un estúpido”. Esta frase resume lo que puede ocurrir si tratamos de evaluar la inteligencia o las capacidades de un niño a través de un simple número.
“Lo primero que conseguimos si desarrollamos las inteligencias múltiples de los niños es reforzar su autoestima”, explica Ibarrola. “Además, los niños así se sienten más valorados y consiguen un mayor bienestar y felicidad, y son más capaces de asumir sus dificultades también”, continúa la psicóloga, que asegura que a través de estas prácticas se puede también ver y dirigir mejor la orientación profesional de los pequeños. “Si un niño no tiene inteligencia verbal, no tiene sentido que sea abogado. El niño será mucho más feliz si puede diseñar un itinerario de formación más creativo y, sobre todo, más realista”, asegura Ibarrola.
Según la experta, ya en niños de tres años se pueden empezar a evaluar sus orientaciones profesionales: “Sin ser determinista, pero Gardner realizó un experimento a través de las escuelas infantiles espectrum en las que se proporcionaban a los niños distintos rincones de juego libre. Y al cabo de dos años de observación les daban a los padres una orientación profesional para los niños”.

Las nueve inteligencias

Los niños pueden ser buenos en una o varias de estas inteligencias. Todo el mundo es inteligente en mayor o menor medida en cada una de estas inteligencias, como describe Ibarrola en su libro.
  • Lógico-matemática: facilidad para solucionar problemas abstractos
  • Lingüístico-verbal: habilidad para hablar y escribir bien y comprender la capacidad simbólica de las palabras.
  • Visual-espacial: capacidad para realizar creaciones visuales, orientarse y girar figuras en el espacio.
  • Musical: capacidad para crear y analizar música.
  • Interpersonal: habilidad para reconocer y responder a sentimientos y personalidades de otros.
  • Intrapersonal: capacidad para autoevaluarse uno mismo y controlar el pensamiento propio.
  • Naturalista: habilidad para observar y comprender el entorno
  • Corporal-kinestésica: capacidad para hacer actividades que requieran fuerza, velocidad, equilibrio o coordinación.
Genial Mente propone a los niños (de seis a ocho años) 48 retos para que puedan descubrir y potenciar sus inteligencias. Contar su olor favorito, leer un cuento con la voz del hada y luego la del villano, golpear el libro como si fuera una batería e incluso pegar un moco en una de las hojas son algunas de estas pruebas que, “de forma transgresora y divertida quieren ayudar a los padres”. “El objetivo es apoyar a los padres y ayudarles a que no se desanimen, porque a veces sin querer las familias se enfocan en corregir lo que se hace mal, con la mejor intención, pero también hay que potenciar y celebrar las habilidades”, explica Ibarrola.
El genio que protagoniza los retos sirve a los niños para autoevaluarse y que “descubran su propia realidad”. “El libro pretende dar pistas a los padres a los que también ayudamos en una web para que lo tengan más fácil para identificar y potenciar las habilidades de sus hijos”.


viernes, 10 de noviembre de 2017

La tragedia silenciosa que se está desarrollando en nuestros hogares

Buenas tardes y a disfrutar del Fin de Semana..... 

Comparto con todos vosotros un artículo muy interesante, sobre la actualidad de nuestros hijos y nuestros pequeños, y aunque en la primera parte parece un "catastrofista" lo mejor viene al final. 

Espero que os guste y lo pongamos todos en práctica: 



La tragedia silenciosa que se está desarrollando en nuestros hogares

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:

Las estadísticas no mienten:
• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental.
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH.
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente.
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años.

¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?
Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:

• Padres emocionalmente disponibles.
• Limites claramente definidos.
• Responsabilidades.
• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado.
• Movimiento en general pero especialmente al aire libre.
• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento.

En cambio, 
estos últimos años se ha llenado a los niños de:
• Padres distraídos digitalmente.
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños "gobiernen el mundo" y sean quienes pongan las reglas.
• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo.
• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada.
• Un estilo de vida sedentario.
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos.

¿Qué hacer? 
Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes 
recomendaciones:

• Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.

• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir "no" a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.

• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.

• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves/insectos.

• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.

• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego.

• Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.).

• Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar. 

• Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida.

• No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar. 

• Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación. 

• Proporcione oportunidades para el "aburrimiento", ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.

• No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.

• Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: "aburrimiento".

• Ayúdeles a crear un "frasco del aburrimiento" con ideas de actividades para cuando están aburridos. 

• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales.

• Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.

• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.

• Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.

• Conéctese emocionalmente: sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.



Artículo escrito por El Dr. Luis Rojas Marcos Psiquiatra.



domingo, 5 de noviembre de 2017

10 Planes que todo niño debería hacer antes de que acabe el otoño…

Haber si llega Diciembre.... y las hemos cumplido todas.. !!!!!

(( por cierto muy interesante esta página ))

10 Planes que todo niño debería hacer antes de que acabe el otoño…

El otoño es una de las épocas que mejores recuerdos deja en la mente de los niños. A pesar de que las horas de luz se reducen y el tiempo refresca, aún hay muchas actividades que los niños pueden hacer al aire libre. Cada vez hay más padres que comprenden que el frío no debería ser obstáculo para que los niños salgan. En los países del norte los niños salen a la calle en los días fríos, sin miedo a los resfriados porque saben que los virus no se incuban en el exterior sino quedándose dentro de casa. Todo lo que hace falta para disfrutar del otoño es un abrigo, un paraguas y unas botas de lluvia! Aquí te presento 9 planes que todo niño puede hacer para disfrutar del otoño.
1.Jugar con las hojas: Hay muchos juegos que se pueden hacer en una visita al bosque o al parque más cercano. Podéis hacer un gran montón de hojas y saltar sobre ellas, tumbaros sobre una cama de hojas y taparos o simplemente hacer una guerra de hojas.
2. Recolectar frutos del bosque: Recoger castañas, piñones, nueces o piñas es una actividad divertida que puede ayudar al niño a mejorar su atención, capacidad de búsqueda visual y paciencia. Para ayudarle a desarrollar su capacidad de planificación pensad antes de salir de casa qué podéis necesitar para guardar y llevar todo lo que recolectéis.
3.Hacer un bizcocho: Uno de los recuerdos más entrañables de la infancia es el olor del bizcocho recién hecho en una tarde lluviosa. Seguir las instrucciones del papá o la mamá, dar los pasos uno a uno y esperar al  resultado, ayudará al niño a mejorar su concentración, capacidad de organización del pensamiento y ser capaz de demorar la satisfacción. No olvides comerlo luego con un gran vaso de leche. Delicioso!!
4. Pasear sobre las hojas: A todos nos ha gustado cuando éramos niños pasear sobre las hojas. El ruido que hacen al pisarlas, la sensación de removerlas cuando pasamos sobre ellas o incluso chutarlas ayudarán al niño a fijar su atención en el presente y serán todo un ejercicio de mindfulnes para su cerebro.
5. Tomar unas castañas calentitas: Podemos asar unas castañas en la chimenea o ir a visitar a un castañero o castañera. Puede que, como a mi, las castañas no te gusten especialmente, pero hay algunas sensaciones tan particulares de una estación del año que nos traen recuerdos de las personas especiales con las que las compartimos. Para mi el aroma a castaña asada y la sensación de pelarlas cuando aún están caliente me recuerda a cuando las comprábamos de pequeño con mi madre y es uno de los recuerdos más especiales de mi infancia.
6. Juegos hogareños: Pocas cosas son tan beneficiosas para el cerebro del niño como el juego libre. El otoño ofrece un entorno fabuloso para que el niño juegue libremente en casa mientras cocinamos o nos ocupamos de la colada. Una caja de cartón, un disfraz o simplemente un buen cuento harán que el niño juegue…con su imaginación.
7. Hacer un álbum de hojas de árboles: Elegir las hojas que más nos gustan, apreciar los distintos colores y pegarlas con cuidado sobre una cartulina van a ayudar al niño a discriminar colores, tomar decisiones y apreciar la belleza de la naturaleza. Además es una actividad que pueden hacer niños de cualquier edad, con mayor o menor ayuda de papá y mamá.
8. Saltar sobre un charco sin restricciones: Sabemos que el lóbulo frontal de los niños (la parte del cerebro que ejerce el autocontrol) necesita desconectar para poder focalizar mejor la atención al día siguiente. Dejarles saltar sobre un charco puede ayudarles tanto a disfrutar como a relajar esa parte de su cerebro. En muchos contextos, como camino de la escuela o cuando vamos a visitar a los abuelos mojarse la ropa puede no ser lo más adecuado; sin embargo si estamos a punto de entrar en casa podemos aprovechar el momento para dejar a los niños que se den el gustazo de saltar.  Está claro que no todos los días podemos dejar que el niño salte, pero al menos un día a lo largo del otoño le sentará fenomenal. Una vez salpicado por todos los lados le metemos en la bañera y problema solucionado.
9. Visitar un pueblo con olor a chimenea: Uno de los olores más característicos del otoño es el de la chimenea y el campo. Los pueblos en otoño recogen esos olores. Puedes decidir pasar una noche en el pueblo de los abuelos o en una casa rural o simplemente comer y pasar la tarde paseando por un pueblo de tu región. Los olores penetrarán en la memoria de tus hijos y les ayudará a identificar y apreciar el ritmo tranquilo de las estaciones.
10 Un picnic de otoño: Sentarse  a tomar unos frutos secos, sandwiches o bocadillos en una mesa llena de hojas puede ser un plan tan bueno como hacerlo en primavera. Sólo hay que esperar ese día templado y soleado de otoño para disfrutar del aire puro y ver a tus hijos corretear entre las hojas. Recuerda que lo que hace que los virus se multipliquen los virus no son los espacios abiertos sino permanecer en lugares cerrados.
Espero que este post os ayude a vosotros y vuestros amigos a disfrutar más si cabe este otoño!
Por Álvaro Bilbao – Autor de El cerebro del niño explicado a los padres