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viernes, 20 de marzo de 2020

Efectos psicológicos de la cuarentena en niños y como combatirlos


En estos días de aislamiento, os dejo este artículo del gran psicólogo y educador Álvaro Bilbao. Os aconsejo su lectura porque nos puede venir muy bien a todos, así como entrar en su página web, porque dice y escribe cosas muy interesantes.  

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Cualquiera que tenga niños pequeños sabe que tenerlos encerrados en casa puede ser un auténtico desafío. Sin embargo, en este caso el desafío va un poco más allá. Las experiencias de Wuhan y otras regiones que ya han pasado las primeras semanas de cuarentena nos dicen que esta situación puede llegar a tener un impacto psicológico en muchas personas y también en los niños. Mañana publicaré un post centrado en los adultos, pero hoy me centraré en los niños. 
Aunque los niños son más resistentes que los adultos a los efectos psicológicos de la cuarentena no son totalmente inmunes. El aislamiento, la falta de juego libre y ejercicio físico puede provocar más estrés, peleas entre hermanos y en el medio plazo incidir en el estado de ánimo de los niños.
El cambio de rutinas, las noticias que escuchan o las imágenes de los noticieros pueden tener un gran impacto emocional en los niños más sensibles. En este artículo os explico algunas medidas básicas pero importantes para ayudar a los niños durante este proceso.
¿Qué síntomas podemos notar en los niños?
Aunque en un primer momento pueda parecer emocionante pasar unos días sin cole, los niños pueden experimentar todo tipo de síntomas en relación a la cuarentena. Salir de casa a diario, tener rutinas, aprender, jugar con compañeros, correr y saltar son necesidades básicas de los niños y cuando no están cubiertas, el niño puede experimentar todo tipo de síntomas. 
Los niños que de por sí tienen mucho carácter pueden experimentar más rebeldía, más dificultades para seguir las instrucciones que les damos y una mayor tendencia a responder de malas formas. La mayoría de niños demostrarán los síntomas de la falta de estructura como aburrimiento, cambios de humor y más peleas entre hermanos. 
Los niños más sensibles pueden experimentar alteraciones del sueño tales como pesadillas y terrores nocturnos. Pueden acudir a nuestra cama con más frecuencia de lo habitual durante la noche o simplemente se pueden mostrar más llorosos. En algunos casos, es posible que verbalicen preocupación y angustia acerca del virus.
¿Cómo podemos actuar?
Establece una rutina diaria
Los niños acusan la falta de rutinas porque estas les permiten saber lo que va a ocurrir y les ayuda a estar más tranquilos. Fija un horario en papel que pueda ayudarles a saber lo que va a ocurrir. Les facilitará sentirse más tranquilos y pasar de una tarea a otra sin tanto esfuerzo por tu parte.
Aquí os dejo un ejemplo sencillo de una rutina que ayudará tanto a los padres como los niños a saber cuando y qué toca hacer en cada momento. Aunque ni los padres ni los niños somos robots, así que un cierto grado de flexibilidad es importante todo si hay alguna actividad que merezca la pena y que nos ayude a mantener un buen estado de ánimo.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Acuesta a tus hijos leyendo y no viendo la televisión

Desde Imágenes Educativas un nuevo artículo donde la lectura y los libros son los protagonistas ((por algo será)) 

Aunque nos aconsejan y nombran algunos cuentos y libros; podéis coger cualquiera de los que tengáis en casa. Con la etiqueta "cuentos", tenéis algunos de los que nosotros tenemos.

Espero que acabéis el día ..... leyendo !!!! 



Creo que no hay nada más maravilloso y reconfortante que un niño se duerma leyendo. Desde pequeño dormirse escuchando cuentos historias y leyendo puede ser una de las mejores terapias para conciliar el sueño, evitar las pesadillas y los terrores nocturnos.
Todos los momentos te pases con tus hijos, serán recuerdos que les harán brillar cuando sean mayores.

La familia desempeña un papel fundamental en el desarrollo y afianzamiento del hábito lector en los niños porque tiene que ser el entorno de éstos quien inicie una conducta asertiva, como es el gusto por la lectura y se debe hacer en edades tempranas para que disfruten lo que leen, piensan y hablan.
En una sociedad donde los niños están rodeados continuamente de aparatos tecnológicos, es indispensable que desarrollamos su amor por la lectura. 
Desde Imágenes Educativas hemos preparado este magnífico recopilatorio con 10 libros adecuados a diferentes edades que harán que vuestros hijos amén la lectura.

La pequeña oruga glotona – Eric Carle (de 0 – 4 años)
La oruga era muy pequeña, pero tenía un hambre enorme. Así que se pasó todo este cuento comiendo, atravesando página tras página. Hasta que finalmente se convirtió, como todas las orugas, en mariposa. Un libro agujereado de verdad por la muy glotona.
Elmer – David McKee (de 0 a 4 años)
Elmer es un elefante como todos los demás, pero con una pequeña diferencia, y es que tiene la piel de mil colores diferentes. Azul, verde, amarillo, rojo… Pero a Elmer no le gusta ser diferente y se embarca en una aventura para poder ser gris como toda su manada. Este cuento enseña a los niños los valores del respeto y la tolerancia a la vez que les inculca que ser diferente no es ni mejor ni peor, solo es eso, diferente.
Yo mataré monstruos por ti – Santi Balmes (a partir de 5 años)
Yo Mataré Monstruos por Ti, de Santi Balmes es un precioso álbum ilustrado que aborda con mucha sensibilidad la temática de los miedos nocturnos de los niños.
Martina tiene miedo a que llegue la noche porque entonces tendrá que irse a la cama y al quedarse todo en silencio será la única que escuche al monstruo que vive justo bajo su cama. Está convencida de que bajo su casa hay una civilización de monstruos que viven cabeza abajo, reflejo de cada persona y cada vivienda. Si todos saltaran a la vez, ¿podría romperse la frontera que los separa? ¿Qué pasaría entonces?

El príncipe Ceniciento – Babette Colle (a partir de 5 años)
Una versión divertida del clásico de Charles Perrault, “Cenicienta”. En esta ocasión, nos encontramos con Ceniciento, aunque su transformación no será en príncipe, si no en un simio gigante. Mil y una peripecias le sucederán hasta que al final conozca a una princesa.
Donde viven los monstruos – Maurice Sendak (a partir de 6 años)
Cuando Max se puso su disfraz de lobo le entraron unas ganas irrefrenables de hacer travesuras, y entonces su madre le llamó «¡MONSTRUO!» y Max le contestó «¡TE VOY A COMER!». Y le castigaron enviándole a la cama sin cenar. Encerrado en su habitación, Max imagina que navega lejos, a un mundo de monstruos donde él es el rey de todos.
Un duende a rayas – María Puncel (a partir de 7 años)
Rayas, como su nombre indica, es un duende a rayas y multicolor. Al llegar su cumpleaños emprende un viaje que le llevará a conocer muchas cosas de los demás y de sí mismo. ¿Qué divertidas peripecias le esperan en el camino?  
El Principito – Antonie de Saint-Exupéry (a partir de 10 años)
Un piloto se pierde en el desierto de Sahara donde conoce al Principito. Este chico proviene de otro planeta y tiene una forma de ver la vida muy sencilla y diferente a la de los adultos. Un clásico de la literatura infantil que también pueden disfrutar los adultos debido a su contenido filosófico.
Manolito Gafotas – Elvira Lindo (a partir de 10 años)
El día a día de Manolito Gafotas y sus amigos en el barrio de Carabanchel es como el de cualquier otro niño. Con una imaginación desbordante y unos personajes llenos de carisma, viven numerosas aventuras.
Harry Potter y la piedra filosofal . J.K Rowling (a partir de 11 años)
Poca gente hay en el mundo que no conozca a Harry Potter. Este es el primer libro de la saga, que nos introduce en el mágico mundo de Potter y la escuela de magos más famosa del mundo, Hogwarts.

Matilda – Roald Dahl (a partir de 12 años)
Matilda es una niña a la que le encanta leer. Sus padres no se preocupan mucho por ella y prefieren sentarla delante de la televisión. Un día Matilda descubre que tiene un don especial que ningún otro niño tiene.

sábado, 8 de febrero de 2020

" Todos los niños tienen un talento ... "

Comparto con vosotros este pequeño artículo del gran educador César Bona: 

“Todos los niños tienen un talento; solo hay que saber abrir la puerta para que lo saquen”


César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores, asegura que sus alumnos le enseñan más a él y que todos los niños son extraordinarios si además de conocimiento se les educa en valores como la empatía, sensibilidad y resiliencia
El profesor César Bona. Foto: Juan Manzanara

 “La educación debe estar por encima de todos los gobiernos y de las ideologías”. Esa es una de las máximas de César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores. Bona cree que cada niño es un universo y que todos son extraordinarios, con un talento especial. Tan solo es cuestión de descubrirlo y sacarlo. Esa es la principal misión de un maestro, según Bona, quien ha desgranado en una conferencia en Vitoria las claves de su libro La nueva educación. Los retos y desafíos de un maestro de hoy.
Para Bona, ser maestro no implica encajonar a los alumnos dentro de un plan de estudios y obligar a seguir los contenidos que puede establecer el currículo educativo de una manera inflexible. “Los educadores deben adaptarse a los niños y no al revés. Hay que motivarles y estimular su creatividad para que hagan que este mundo sea mejor. Los niños no son solo los adultos del mañana: son habitantes del presente. Subestimamos constantemente a los niños y su creatividad, pero todos tienen un talento; solo hay que saber abrir la puerta para que lo saquen. Y ahí es donde intervenimos los maestros, viendo lo que los demás son incapaces de ver”.
La característica que debe definir a un maestro (entendido como el educador que enseña a niños desde Primaria hasta la universidad) es, sobre todo, actitud. “El maestro tiene que ser cada día un ejemplo para sus alumnos, debe ofrecer su mejor versión para así obtener lo mejor de los niños. Los profesores tienen que ser los primeros en dar el máximo y no poner como excusa de sus posibles limitaciones al sistema. Los docentes somos los primeros en ponernos límites”.
Valentía, mente abierta, humildad, curiosidad y amar el medio ambiente son otros de los rasgos que deben adornar a los docentes. “El maestro es alguien que debe inspirar para la vida. Yo no hago nada extraordinario en el aula, solo me divierto y aplico el sentido común. Debemos educar en proyectos y experimentar, sin miedo a lo que digan los inspectores”
Para Bona, el gran reto de la educación es hacer a los niños “mejores individual y colectivamente”, pero no más competitivos. “Cuando llegas a un colegio conflictivo como maestro tienes dos opciones: o deprimirte o tomar los problemas como retos. Eso es lo que me paso en mi primera experiencia, en un colegio ubicado en un barrio conflictivo de Zaragoza. Todo cambió cuando les propuse a los alumnos que me enseñaran lo que les gustaba lo que sabían hacer. Se convirtieron en maestros del maestro”.

La carga de los deberes
Bona cree que si un maestro cree que algo es bueno para sus alumnos debe hacerlo, “aunque alguien diga lo contrario. Los obstáculos y la incomprensión que se va a encontrar para poner en marcha nuevos proyectos pueden ser muy grandes, pero es fundamental perseverar”.
El tema de cuánto tiempo deben dedicar los niños a los deberes es uno de los debates recurrentes en educación. “Si se carga a los niños con deberes, ¿con qué motivación van al día siguiente a la escuela?”, se pregunta Bona, quien subraya la idea de que “los niños no tienen opción de dejar los estudios. Por eso tenemos que lograr que les guste ir a la escuela. Si después de un día largo en el colegio, salen y se encuentran con más deberes los estímulos decaen. Debe haber tiempo para todo”. Por ejemplo, para la lectura, pero no impuesta. “La lectura es un placer, pero se ha convertido en una obligación para los niños. Cuando a mí me obligaban a leer un libro y después hablar de él perdía su atractivo”.
Sobre la idea de si hay que pagar a los profesores en función del éxito o el fracaso escolar de los centros, Bona es contundente. “Yo cobraría lo mismo porque lo importante es el factor humano por encima de los números. Da igual la educación que recibas, las buenas notas que saques si no sabes respetar al que tienes a tu lado”.
Sobre los castigos, también tiene claro lo que hay que hacer. “En mis primeros años he castigado a muchos niños como maestro y no ha funcionado; solo ha servido para proyectar mi frustración. Hay que hablar con ellos, empatizar y convencerles de que pueden ser un ejemplo para los demás”.


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martes, 17 de septiembre de 2019

Cómo sobrevivir al paso de Infantil a Primaria: Consejos clave

En septiembre muchos niños viven un momento realmente importante para ellos, el paso de Infantil a Primaria. Junto a la emoción de volver a ver a sus amigos se suma que ya van a jugar en el patio de los mayores, o que tendrán que subir por las escaleras a las clases de arriba, incluso puede que alguno de ellos sienta un ligero hormigueo porque ha escuchado que van a hacer “exámenes”, y al ser algo nuevo le resulta emocionante.

Para las familias las inquietudes serán otras, deberes, mayor carga de libros, nuevos profes y las dudas habituales sobre la preparación y madurez de nuestros hijos. Debemos ser conscientes de que estos van a pasar de la etapa pre operacional de Piaget en la que representan el mundo con imágenes y donde reina la fantasía, a la fase de las operaciones concretas, que se inicia sobre los 6 o 7 años. En ese momento empiezan a clasificar las cosas, a tener razonamientos más lógicos y fundamentados. Veremos que se aficionan a las colecciones de objetos y que empiezan a razonar problemas matemáticos sencillos.

Todos estos cambios no surgen de un día para otro. En el colegio existen los “Planes de transición”, y son un conjunto de actividades que se habrán hecho al final de la etapa de Infantil y seguirán ahora cuando empiece Primero de Educación Primaria. Estamos hablando de visitar las clases de cursos superiores, jugar unos días en el patio de los mayores o conocer ya a muchos de los maestros que tendrá ya en septiembre.

Los niños de Educación Infantil están acostumbrados a moverse más por el aula, a trabajar por rincones y a tener más tiempo para almorzar. En la clase de Primero los docentes, guiados por esos planes de transición, suelen dejar momentos en clase para que estos puedan relajarse, al igual que empiezan a almorzar en clase un poco antes, y la metodología se adapta para que todos los alumnos se sientan cómodos y centrados.

Cómo podemos ayudar los padres en esta transición

1. Ayudar a que mejore su atención y ejercite la mente
Unos recursos muy interesantes y que ayudarán a vuestro hijo a permanecer más tiempo sentado, y también a respetar los turnos y mejorar su atención, son los juegos de mesa. Aprovechad el tiempo libre para jugar con ellos al parchís (y repasamos los números), a la oca o a juegos sencillos de cartas. Existen infinidad de juegos con los que los niños aprenden a perder (no os dejéis ganar siempre, por favor), a respetar turnos, a permanecer atentos, a contar, a aceptar las normas sociales, además repasan vocabulario y desarrollan un sinfín de habilidades necesarias.

2. Reforzar la lectura
Otro aspecto que genera incertidumbre es la lectura. El hecho de que un niño todavía no lea, supone un motivo de preocupación para muchas familias. Sin embargo, lo primero que debemos recordar es que la educación no es obligatoria hasta Primero de Primaria, por lo que, ‘legalmente’, ningún alumno debe hacerlo de una manera forzada. Si vuestro hijo no tiene la lectura consolidada os recomiendo empezar con cosas sencillas. Muchas veces le resulta más fácil leer la palabra “leche” en el brick mientras desayuna, o “María” de la caja de las galletas. Por las noches podemos utilizar algún libro, es mejor que sea uno que a él le guste, que lo conozca y que sea importante para él. En caso de comprar libros, mi consejo es recurrir a la poesía, sus textos son más ligeros y cortos, por lo que no se cansan tan rápido de leer.

3. Motivarlos a la hora de hacer los deberes
Respecto a los deberes, no juguéis a ser adivinos y decirle que va a tener muchas tareas, exámenes y controles. Es innecesario. Cuando lleguen esos trabajos de refuerzo en casa lo importante será que vosotros, como adultos, le enseñéis a organizar el tiempo para poder hacerlos. Tratad de que vuestro hijo lo vea como una oportunidad de aprender con su familia. Si sois capaces de ayudarlos a hacer esos deberes con una sonrisa, con algún juego, y libres de negatividad, estaréis sembrando una importante semilla para que los niños no lo vean como algo tedioso en el futuro. Un error muy común, si tenéis un grupo de Whatsapp con los padres de la clase, es preguntar dudas sobre las tareas que tienen que hacer los niños, recordad que son ellos los que deben ir asumiendo responsabilidades y convertirse en personas autónomas. Si les facilitamos el trabajo, se acomodarán.

4. Trabajar los hábitos de autonomía personal
En el hogar también tenemos que dejar que nuestros hijos asuman nuevos roles, como empezar a vestirse solos por la mañana. Esto debemos empezar a trabajarlo cuanto antes, puesto que cuando vuelvan al cole se deben levantar antes y nosotros tendremos menos tiempo para ello. De igual manera deben empezar a hacerse la cama y desayunar sin ayudas aunque se manchen. Piensa que los hábitos de autonomía personal es mejor trabajarlos durante las vacaciones para que al inicio del colegio ya estén consolidados.

5. Atender las indicaciones de los docentes
Por último, las familias pasamos de tener un tutor de Infantil, que en muchos casos nos informaba de manera pormenorizada de todo, a tener ahora varios maestros. A veces podemos quedarnos con la sensación de que recibimos menos información en Primaria que en Infantil. Es importante que las familias nos concienciemos de que nuestros hijos deben asumir, poco a poco, más responsabilidades. Por ejemplo, si antes el profesor nos enviaba una nota informando de que se debía llevar una cartulina, posiblemente ahora sea él el que tenga que copiar de la pizarra esa nota en su agenda escolar. Es muy importante que los padres vayamos a las reuniones con los docentes, que sigamos sus pautas, y que cuando tengamos dudas se las planteemos.
Finalmente recuerda que todo depende de cómo nos adaptamos nosotros a los cambios, y si los padres lo vivimos como algo normalizado nuestros hijos también lo verán así, porque somos sus referentes a seguir, y a imitar.

Francesc Vicent Nogales Sancho
Maestro y 3er mejor docente de España en Primaria, Premios Educa Abanca 2018
Colegio San Enrique (Quart de Poblet, Valencia)


https://saposyprincesas.elmundo.es/educacion/educacion-colegio/paso-de-infantil-a-primaria/


domingo, 24 de febrero de 2019

Patrones de conducta: ¿Cómo aprenden los niños a comportarse?


Muchos niños y niñas tienen el mismo temperamento o carácter que algunos de sus familiares, esto es algo lógico y es cuestión de genética. Sin embargo, en muchas ocasiones además podemos observar como repiten conductas y actitudes de los adultos más cercanos. El temperamento es cuestión de genética, pero los patrones de conducta son aprendidos de los modelos más cercanos.
Es fundamental prestar atención a los patrones de conducta que normalmente desarrollamos y llevamos a cabo para ser conscientes de en qué medida están afectando éstos a nuestros niños y niñas.

patrones de conducta

¿Cómo aprenden los niños patrones de conducta?

Los niños y niñas nacen con predisposiciones por su temperamento, así algunos niños serán más activos, otros serán más tímidos, atrevidos, seguros, sensatos, etc. desde el nacimiento. Pero el temperamento no determina su manera de comportarse.
Los niños y niñas aprenden diferentes patrones de conducta inmersos en un proceso de desarrollo social. Es decir, observan determinados modelos de conducta que toman:

  • En un primer momento, los modelos de los que toman los patrones, serán los adultos más cercanos.
  • Más adelante y de modo progresivo irán incluyendo nuevos modelos, como otros niños mayores, personajes de cuentos, tele, series, profesores, personajes famosos, etc.


Los niños observan el modelo e imitan su patrón de conducta. Si el patrón recibe una contingencia tenderá a repetirse y generalizarse. Veamos un ejemplo: Un niño o niña puede ser activo por su naturaleza. No pasa nada este es su temperamento. Probablemente se mueva mucho y este siempre ocupado en alguna actividad, pero si el niño o niña tiene conductas violentas. Éstas suelen ser el resultado de un patrón que ha observado y ha imitado.

Sus reacciones un reflejo de nuestros patrones de conducta.
Muchas de las reacciones de los niños y niñas, sus actitudes, maneras de responder, de demandar, hablar, etc. Son el resultado de una imitación a lo que ven que hacen los adultos. Puede que no seamos conscientes de ellos y que no sea nuestra intención, pero debemos prestar mucha atención a cómo nos mostramos ante los niños y niñas, ya que les estaremos transmitiendo formas de actuar, pensar, actitudes, etc.

 Cómo podemos transmitir patrones positivos.
Aunque en un principio pueda parecer complicado, y hasta algo estresante el tener que estar pendiente de cómo reaccionamos para que nuestros niños y niñas imiten modelos positivos, es mucho más sencillo de lo que en un primer momento puede parecer.
  • En primer lugar no se trata de ser un modelo perfecto. Ya que nuestros niños y niñas no necesitan un modelo perfecto, pero si un modelo íntegro y capaz de aprender de sus errores.
  • Utilizar patrones de conducta positivos no solo es bueno para el niño o niña que nos imita, sino que el beneficio comienza por nosotros mismos. Tómatelo como una meta personal.
  • Presta atención a tus reacciones y trata de ajustarlas a cómo te gustaría que reaccionaran los niños y niñas. Seguramente muchas serán las veces que no lo consigas, no pasa nada, sólo hazles ver que te das cuenta, que pides perdón si es necesario, que tratas de mejorar.




© 2018 ▷ Educapeques | Patrones de conducta en los niños por Celia Rodríguez Ruiz | Psicóloga y Pedagoga sigue su blog [ Educa y Aprende ] para nuestra Escuela de padres

domingo, 27 de enero de 2019

Por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día



Abraza a tu hijo varias veces al día para que pueda crecer sano

Necesitamos abrazos. Más de lo que imaginas. A menudo pasan los días y la vorágine del tiempo nos absorbe por completo. Y pasan las horas y pasa el día y no llegan los abrazos. Tampoco para nuestro hijo. Las clases, las actividades extraescolares. ¿Le diste algún abrazo hoy? Los abrazos, como sorbitos de la mejor medicina, llegan directamente al cerebro. ¿Sabes cuántos abrazos necesitaría tu hijo para fortalecer su cerebro? ¿Uno?¿Dos? ¡12! Te explicamos por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día.

Por qué un niño necesita 12 abrazos al día


La razón de por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día

Sí, se puede vivir sin abrazos. No es que el abrazo sea indispensable para seguir respirando. Tampoco lo son los besos ni las caricias. Pero.. ¿imaginas una vida sin todos ellos?
Los abrazos, sí, los abrazos, son indispensables para la otra salud, la salud mental y emocional. La ciencia consiguió demostrar su enorme poder sobre el cerebro. El abrazo consigue liberar hormonas que producen bienestar. Pero, ¿cuál debe ser la dosis de esta eficaz medicina? ¿Cuántos abrazos al día necesitamos?
La conocida psicoterapeuta estadounidense Virginia Satir, afirmó: “necesitamos cuatro abrazos diarios para sobrevivir. Ocho abrazos diarios para mantenernos y doce abrazos diarios para crecer”. Puesto que los niños están en continuo crecimiento, está claro que un niño necesita 12 abrazos al día.
Los abrazos aportan a tu hijo estabilidad emocional y mejoran sus salud mental. ¿Cómo? Analizamos cómo afecta a nivel físico y emocional un abrazo a nuestros hijos:

1. Activan los receptores de la piel y aportan serenidad: El primer contacto del abrazo es con la piel. Automáticamente se activan los receptores de la dermis conocidos con el nombre de corpúsculos de Pacini. La presión sobre estos receptores estimula el nervio vago, conectado con el cerebro y encargado entre otras cosas de regular la presión sanguínea. Es decir, que la suave presión de un abrazo consigue regular la presión arterial y calmar a quien está nervioso o sufre estrés.

2. Libera dopamina, la hormona del placer: Los abrazos liberan un neurotransmisor (un mensajero químico del cerebro) llamado dopamina, que ejerce un gran poder de alivio contra el estrés. La dopamina también se le conoce como la 'hormona del placer'. También está relacionada con la creatividad y la capacidad de relacionarse o sociabilizar con los demás. 

3. Libera oxitocina, la hormona del amor: Una de las hormonas que entra en juego mediante los abrazos es la oxitocina, sí, esa hormona tan importante durante el parto y nacimiento de un bebé. La oxitocina se la conoce como 'la hormona del amor'. Responsable de generar confianza hacia una persona.

4. Reduce el nivel de cortisol en sangre: El cortisol se relaciona con los niveles de estrés. Evidentemente, nadie quiere tener índices altos de cortisol. Un estudio del Advanced Telecommunications Research Institute International de Kioto consiguió demostrar que los abrazos reducen de forma inmediata los índices de cortisol en sangre. 

Qué siente un niño cuando le abrazan
¿Recuerdas qué sentías durante tu infancia cuando alguien te abrazaba? Tal vez una mezcla de todas estas sensaciones. Es lo que siente un niño cuando le abrazan (también válido para los adultos): 
- Se siente querido.
- Siente fortaleza.
- Siente seguridad.
- Mejora su autoestima.
- Siente felicidad.

Sin duda, tenemos muchísimas razones para abrazar a nuestro hijo no una vez, sino varias veces al día. Reserva algunos segundos, no necesitas mucho tiempo. Y no dejes que pase un un sólo día sin darle un abrazo fuerte y amoroso.