domingo, 24 de febrero de 2019

Patrones de conducta: ¿Cómo aprenden los niños a comportarse?


Muchos niños y niñas tienen el mismo temperamento o carácter que algunos de sus familiares, esto es algo lógico y es cuestión de genética. Sin embargo, en muchas ocasiones además podemos observar como repiten conductas y actitudes de los adultos más cercanos. El temperamento es cuestión de genética, pero los patrones de conducta son aprendidos de los modelos más cercanos.
Es fundamental prestar atención a los patrones de conducta que normalmente desarrollamos y llevamos a cabo para ser conscientes de en qué medida están afectando éstos a nuestros niños y niñas.

patrones de conducta

¿Cómo aprenden los niños patrones de conducta?

Los niños y niñas nacen con predisposiciones por su temperamento, así algunos niños serán más activos, otros serán más tímidos, atrevidos, seguros, sensatos, etc. desde el nacimiento. Pero el temperamento no determina su manera de comportarse.
Los niños y niñas aprenden diferentes patrones de conducta inmersos en un proceso de desarrollo social. Es decir, observan determinados modelos de conducta que toman:

  • En un primer momento, los modelos de los que toman los patrones, serán los adultos más cercanos.
  • Más adelante y de modo progresivo irán incluyendo nuevos modelos, como otros niños mayores, personajes de cuentos, tele, series, profesores, personajes famosos, etc.


Los niños observan el modelo e imitan su patrón de conducta. Si el patrón recibe una contingencia tenderá a repetirse y generalizarse. Veamos un ejemplo: Un niño o niña puede ser activo por su naturaleza. No pasa nada este es su temperamento. Probablemente se mueva mucho y este siempre ocupado en alguna actividad, pero si el niño o niña tiene conductas violentas. Éstas suelen ser el resultado de un patrón que ha observado y ha imitado.

Sus reacciones un reflejo de nuestros patrones de conducta.
Muchas de las reacciones de los niños y niñas, sus actitudes, maneras de responder, de demandar, hablar, etc. Son el resultado de una imitación a lo que ven que hacen los adultos. Puede que no seamos conscientes de ellos y que no sea nuestra intención, pero debemos prestar mucha atención a cómo nos mostramos ante los niños y niñas, ya que les estaremos transmitiendo formas de actuar, pensar, actitudes, etc.

 Cómo podemos transmitir patrones positivos.
Aunque en un principio pueda parecer complicado, y hasta algo estresante el tener que estar pendiente de cómo reaccionamos para que nuestros niños y niñas imiten modelos positivos, es mucho más sencillo de lo que en un primer momento puede parecer.
  • En primer lugar no se trata de ser un modelo perfecto. Ya que nuestros niños y niñas no necesitan un modelo perfecto, pero si un modelo íntegro y capaz de aprender de sus errores.
  • Utilizar patrones de conducta positivos no solo es bueno para el niño o niña que nos imita, sino que el beneficio comienza por nosotros mismos. Tómatelo como una meta personal.
  • Presta atención a tus reacciones y trata de ajustarlas a cómo te gustaría que reaccionaran los niños y niñas. Seguramente muchas serán las veces que no lo consigas, no pasa nada, sólo hazles ver que te das cuenta, que pides perdón si es necesario, que tratas de mejorar.




© 2018 ▷ Educapeques | Patrones de conducta en los niños por Celia Rodríguez Ruiz | Psicóloga y Pedagoga sigue su blog [ Educa y Aprende ] para nuestra Escuela de padres

martes, 19 de febrero de 2019

Después de mucho tiempo... a ver si cogemos ritmo... os dejo un nuevo cuento, nada nuevo, pero no por eso, divertidísimo y por muchos conocido: "Las princesas también se tiran pedos" Me encantan estos cuentos que sirven para divertirse, diferentes, llamativos.... os lo recomiendo. Los Reyes Magos acertaron sin duda. Por cierto, creo que también hay una segunda parte. 
Os dejo con una pequeña reseña: 

A la pequeña Laura le ha surgido una duda muy importante después de una larga discusión en clase sobre Cenicienta. Su amigo Marcelo les ha confesado que la famosa princesa se tiraba muchos pedos. Afortunadamente, el padre de Laura, al que le gustan los libros y las buenas historias, posee el libro secreto de las princesas, donde Laura encontrará las respuestas a todas sus preguntas


  • Nº de páginas: 32 págs.
  • Encuadernación: Tapa dura
  • Editorial: ALGAR
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788498453157

domingo, 27 de enero de 2019

Por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día



Abraza a tu hijo varias veces al día para que pueda crecer sano

Necesitamos abrazos. Más de lo que imaginas. A menudo pasan los días y la vorágine del tiempo nos absorbe por completo. Y pasan las horas y pasa el día y no llegan los abrazos. Tampoco para nuestro hijo. Las clases, las actividades extraescolares. ¿Le diste algún abrazo hoy? Los abrazos, como sorbitos de la mejor medicina, llegan directamente al cerebro. ¿Sabes cuántos abrazos necesitaría tu hijo para fortalecer su cerebro? ¿Uno?¿Dos? ¡12! Te explicamos por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día.

Por qué un niño necesita 12 abrazos al día


La razón de por qué el cerebro de un niño necesita 12 abrazos al día

Sí, se puede vivir sin abrazos. No es que el abrazo sea indispensable para seguir respirando. Tampoco lo son los besos ni las caricias. Pero.. ¿imaginas una vida sin todos ellos?
Los abrazos, sí, los abrazos, son indispensables para la otra salud, la salud mental y emocional. La ciencia consiguió demostrar su enorme poder sobre el cerebro. El abrazo consigue liberar hormonas que producen bienestar. Pero, ¿cuál debe ser la dosis de esta eficaz medicina? ¿Cuántos abrazos al día necesitamos?
La conocida psicoterapeuta estadounidense Virginia Satir, afirmó: “necesitamos cuatro abrazos diarios para sobrevivir. Ocho abrazos diarios para mantenernos y doce abrazos diarios para crecer”. Puesto que los niños están en continuo crecimiento, está claro que un niño necesita 12 abrazos al día.
Los abrazos aportan a tu hijo estabilidad emocional y mejoran sus salud mental. ¿Cómo? Analizamos cómo afecta a nivel físico y emocional un abrazo a nuestros hijos:

1. Activan los receptores de la piel y aportan serenidad: El primer contacto del abrazo es con la piel. Automáticamente se activan los receptores de la dermis conocidos con el nombre de corpúsculos de Pacini. La presión sobre estos receptores estimula el nervio vago, conectado con el cerebro y encargado entre otras cosas de regular la presión sanguínea. Es decir, que la suave presión de un abrazo consigue regular la presión arterial y calmar a quien está nervioso o sufre estrés.

2. Libera dopamina, la hormona del placer: Los abrazos liberan un neurotransmisor (un mensajero químico del cerebro) llamado dopamina, que ejerce un gran poder de alivio contra el estrés. La dopamina también se le conoce como la 'hormona del placer'. También está relacionada con la creatividad y la capacidad de relacionarse o sociabilizar con los demás. 

3. Libera oxitocina, la hormona del amor: Una de las hormonas que entra en juego mediante los abrazos es la oxitocina, sí, esa hormona tan importante durante el parto y nacimiento de un bebé. La oxitocina se la conoce como 'la hormona del amor'. Responsable de generar confianza hacia una persona.

4. Reduce el nivel de cortisol en sangre: El cortisol se relaciona con los niveles de estrés. Evidentemente, nadie quiere tener índices altos de cortisol. Un estudio del Advanced Telecommunications Research Institute International de Kioto consiguió demostrar que los abrazos reducen de forma inmediata los índices de cortisol en sangre. 

Qué siente un niño cuando le abrazan
¿Recuerdas qué sentías durante tu infancia cuando alguien te abrazaba? Tal vez una mezcla de todas estas sensaciones. Es lo que siente un niño cuando le abrazan (también válido para los adultos): 
- Se siente querido.
- Siente fortaleza.
- Siente seguridad.
- Mejora su autoestima.
- Siente felicidad.

Sin duda, tenemos muchísimas razones para abrazar a nuestro hijo no una vez, sino varias veces al día. Reserva algunos segundos, no necesitas mucho tiempo. Y no dejes que pase un un sólo día sin darle un abrazo fuerte y amoroso. 






jueves, 3 de enero de 2019

CÓMO PREPARAR LA NOCHE DE REYES CON LOS NIÑOS

Desde la página de Imaginarium, nos dan algunos consejitos para que el día de Reyes sea de lo más especial. 

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La noche de Reyes es una de las más especiales del año, así que desde Imaginarium te damos unos consejitos para que tus hijos no la olviden.

Pasar todo un año portándose bien y haciéndoselo saber a los pajes de los Reyes Magos de Oriente puede ser duro, pero se ve recompensado tras la noche mágica de cada 5 de enero.

Es un gran evento, de esos que se esperan con nervios e incluso ansiedad; al fin y al cabo, quizás el cumpleaños sea la única fecha a la altura de un acontecimiento como este.

Los Reyes Magos llegarán por la noche, mientras todo el mundo duerme plácidamente, y seguro que será la voz entusiasmada de nuestros hijos lo que acabará por despertarnos, más pronto que tarde. Todo esto ya lo sabes, pero ¿cómo puedes prepararlo todo de forma que sea aún mejor?


·      Levantarse temprano y hacer algo especial la víspera del día de Reyes. Una buena idea puede ser preparar tu propio roscón de Reyes casero. Estar activos desde primera hora les ayudará a dormir mejor por la noche, de forma que los Reyes Magos puedan llegar tranquilamente durante su sueño.

·      Preparad juntos el rinconcito para los Reyes Magos, con dulces y agua para los camellos. Verás como les hace mucha ilusión.

·      Esa tarde de Reyes, gente de todas las edades se reúne a lo largo del recorrido de las cabalgatas de Reyes para vivir con ilusión las últimas horas antes de la gran noche. Ponte un buen abrigo y lánzate con tu familia a la calle, ¡que el tiempo no te impida disfrutar de estos momentos!

·      Antes de ir a dormir cuéntales a tus hijos algún cuento relacionado con los Reyes Magos o alguna vivencia personal. Verás cómo sus ojos se iluminan por la emoción, al mismo tiempo que consigues relajarles para que duerman tranquilos

·      Durante la noche deberás dejar señales para que tus hijos vean que los Reyes Magos han pasado por casa, como dejar medio vacíos los vasos y platos que habéis preparado. También puedes cambiar algunos objetos de sitio, dejar prendas de vestimentas reales o marcar las huellas de sus pisadas por la casa.

·      Prepara una carta de los Reyes Magos en respuesta a la que les enviasteis. En esa carta, los Reyes pueden comentar cosas a tus hijos sobre su comportamiento, con recomendaciones sobre cosas en las que deberían mejorar y otras de las que estar orgullosos. Pero también es una oportunidad perfecta para explicarles por qué alguno de los regalos que pidieron no ha podido ser entregado. Tus hijos se emocionarán por la mera respuesta que les dedican estos tres ocupados Reyes aunque, eso sí, ¡escríbesela a ordenador o reconocerá tu letra!

miércoles, 2 de enero de 2019

Consejos para no invertir las letras

Muchos niños pueden confundir e invertir algunas letras por su semejanza. Algunos ejemplos de estas confusiones son con las letras “d” y “b”, o “p” y “q” o incluso “m” y “w”: parecen iguales, pero tienen forma y sonido completamente diferentes. Es un problema común que se produce en las primeras etapas de la escritura, hasta los siete años, aproximadamente. Por este motivo, no tiene por qué estar relacionado directamente con la dislexia o dificultades con el procesamiento visual.

Hay distintas maneras para ayudar a los alumnos a superar esta dificultad. No son soluciones rápidas, porque requieren tiempo y dedicación, pero con la repetición continuada se puede corregir este error. Al final, la experiencia les demuestra que el desliz al escribir la letra modifica el significado y corrigen la situación. Pero deben darse cuenta y para ello existen diferentes ejercicios a lo largo del proceso de aprendizaje. En este sentido, es importante que la solución se trabaje lo antes posible para evitar que el problema se consolide.
La primera propuesta de ejercicios es que el alumno escriba los pares de letras correctamente (en particular “b”, “d”, “p” y “q”) y centrarse en una en concreto e ir practicando antes de introducir la siguiente. De esta forma logramos que, al aislar cada letra, resulte más fácil verlas individualmente, en lugar de reflejos de la misma.
Otra forma divertida es el uso de pistas visuales, es decir sacar las letras de la página para que así se vea en otro contexto. Una manera de hacer esto es usando sus manos. Pueden trazar las letras sobre papel de lija o escribirlas sobre arena, o con crema de afeitar.
También el uso de materiales multisensoriales, como la pintura, la arcilla o el pegamento con brillo son útiles para enseñar las formas de las letras. Es decir, pueden escribir la letra con sus dedos mojados con pintura, moldear su contorno con arcilla o decorarla. De este modo hacemos que el aprendizaje de las letras sea una tarea divertida.
Otra posibilidad es con la forma que recrea nuestra boca al decir la letra. Como, por ejemplo, cuando haces el sonido de la letra “b”, la boca se dobla en una línea, al igual que la columna vertebral de la letra. Cuando suena ‘d’, su lengua está curvada como la curva de la letra.
Es interesante la mezcla de estos ejercicios para acabar de consolidar la corrección. Por ejemplo, cuando el niño dibuje la letra, puede decir en voz alta su sonido. Así fijará en su memoria el contorno del carácter y su sonido.

sábado, 29 de diciembre de 2018

El valor de enseñar a los niños a decir “gracias”, “por favor” o “buenos días”

Un Gran articulo que trata de la importancia de tener una serie de 
V A L O R E S, 
E D U C A C I Ó N  y 
R E S P E T O



Transmitir a los niños la importancia de dar las gracias, de “pedir por favor” o de decir “buenos días” o “buenas tardes”, va más allá de un simple acto de cortesía. Estamos invirtiendo en emociones, en valores sociales, y ante todo, en reciprocidad.
Para crear una sociedad basada en el respeto mutuo, en la que el civismo y la consideración marquen la diferencia, es necesario invertir en esas pequeñas costumbres sociales, a las que a veces, no prestamos la importancia que merecen. Porque la convivencia se basa al fin y al cabo en la armonía, en esas interacciones de calidad basadas en la tolerancia donde todo niño debería iniciarse desde una edad temprana.
Soy de la generación del gracias, del por favor y del buenos días, de la misma que no duda en decir un “lo siento” cuando es necesario. Cualidades todas ellas que no dudo en transmitir en mis hijos, porque educar en respeto es educar con amor.

Un error en el que suelen caer muchas familias es en iniciar a los niños en estas normas de cortesía cuando los más pequeños empiezan a hablar. Ahora bien, es interesante saber que el “cerebro social” de un bebé es tremendamente receptivo a cualquier estímulo, al tono de voz e incluso a las expresiones faciales de su padre y su madre.
Lo creamos o no, podemos educar a un niño en valores desde edades muy tempranas. Sus aptitudes son casi insospechadas y hemos de aprovechar esa gran sensibilidad en materia emocional. Te hablamos de ello.

Dar las gracias, un arma de poder en el cerebro infantil
Los neurocientíficos nos recuerdan que el sistema neuronal  de un niño está programado genéticamente para “conectarse” con los demás. Es algo mágico e intenso. Incluso las actividades más rutinarias como alimentarlos, bañarlos o vestirles se convierten en improntas cerebrales que prefiguran en un sentido u otro la respuesta emocional que tendrá ese niño en el futuro.
El diseño de nuestros cerebros, por así decirlo, nos hace sentirnos inexorablemente atraídos a su vez por otros cerebros, por las interacciones de todos aquellos que están a nuestro alrededor. Así pues, un niño que es tratado con respeto y que desde una edad temprana se ha acostumbrado a escuchar la palabra “gracias”, entenderá rápidamente que está ante un refuerzo positivo de gran poder y, que sin duda, irá desentrañando poco a poco.
Es muy probable que un niño de 3 años al que su padre y su madre han enseñado a decir gracias, por favor o buenos días, no comprenda muy bien aún el valor de la reciprocidad y del respeto que impregnan estas palabras. No obstante, todo ello crea un adecuado y maravilloso sustrato para que después las raíces fuertes y profundas.
Al fin y al cabo, la edad mágica comprendida entre los 2 y los 7 años, es la que Piaget denominaba como “estadio de inteligencia intuitiva”. Es aquí donde los pequeños, a pesar de estar supeditados al mundo del adulto, van a ir despertándose progresivamente al sentido del respeto, a intuir ese universo que va más allá de las propias necesidades para descubrir la empatía, el sentido de la justicia y por supuesto, la reciprocidad.
La reciprocidad, un valor social de peso
Cuando un niño descubre por fin lo que sucede en sus contextos más próximos cuando pide las cosas por favor y las concluye con un gracias, ya nada va a ser igual. Hasta el momento, lo llevaba a cabo como una norma prosocial pautada por los adultos, algo que le confería refuerzos positivos por su buen comportamiento.

“La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”
-Paulo Freire-

No obstante, tarde o temprano experimentará el auténtico efecto de tratar con respeto a un igual, y cómo esa acción revierte a su vez en él o en ella misma. Es algo excepcional, una conducta que le habrá de acompañar para siempre, porque tratar con respeto a los demás es también respetarse a uno mismo, es actuar de acuerdo a unos valores y un sentido de convivencia basado en un pilar social y emocional de peso: la reciprocidad.

Será sobre los 7 años cuando nuestros hijos descubran plenamente todos estos valores que conforman su inteligencia social. Es ese instante en que empiezan a dar más importancia a la amistad, a saber lo que implica esa responsabilidad afectiva, a entender y disfrutar de la colaboración, atendiendo necesidades ajenas e intereses diferentes a los propios.
Es sin duda una edad maravillosa donde todo adulto debe tener muy presente un aspecto esencial: debemos seguir siendo el mejor ejemplo para nuestros hijos. Ahora bien, la pregunta mágica es la siguiente… ¿De qué manera vamos inculcando en nuestros hijos desde edades tempranas esas normas de convivencia, de respeto y de cortesía?

·               ¿Has llegado o entrado a algún sitio? Saluda, di buenos días o buenas tardes.
·         ¿Te vas? Di adiós
·         ¿Te han hecho un favor? ¿Te han dado algo? Da las gracias.
·         ¿Te han hablado? Responde.
·         ¿Te están hablando? Escucha.
·         ¿Tienes algo? Compártelo.
·         ¿No lo tienes? No envidies.
·         ¿Tienes algo que no es tuyo? Devuélvelo.
·         ¿Quieres que hagan algo por ti? Pídelo por favor.
·         ¿Te has equivocado? Discúlpate.
Normas sencillas que, sin lugar a dudas, le serán de gran ayuda en el día a día.