domingo, 15 de mayo de 2016

Libro: 150 actividades para jugar sin pantallas

Buenas tardes de Domingo.....

Hoy paseando por la maravillosa Plaza Mayor con la peque, y aprovechando que estaba la Feria del Libro, encontré este libro en uno de los estantes. Me llamó mucho la atención y lo poco que pude ver en sus páginas me gustó. Por ello os lo pongo por aquí.

Se recogen actividades para hacer con los más pequeños, la mar de curiosas, divertidas y sobre todo "estimulantes" con masas, luces, arenas.... Viene con muchas fotografías y seguro que también con las recetas para hacer todo este tipo de tareas. 


150 ACTIVIDADES PARA JUGAR SIN PANTALLAS
Asia Citro
Traducción de Pablo Manzano

¡Recupera la hora del juego de toda la vida! Un libro para recuperar el espíritu del juego imaginativo. Son más de 150 actividades pensadas para ayudar a desarrollar la creatividad y la habilidad de tus niños, sin ninguna pantalla a la vista y con un presupuesto ajustado. Los niños lo pasarán bien y además aprenderán nociones de ciencia.
Un libro para padres y educadores al cuidado de bebés y niños mayores: cada proyecto indica para qué edades es recomendada la actividad y qué ingredientes lleva, para niños que sean alérgicos o intolerantes (categorías: sin gluten/sin maíz/sin tintes/sin frutos secos/sin huevo/sin soja o inocuo para bebés que se lleven todavía las cosas a la boca).

ISBN: 978-84-261-4352-5
 Guías para Padres y Educadores     
1ª edición
Formato: 17,5 x 22,5 cm    
256 páginas      
Encuadernado en rústica

sábado, 14 de mayo de 2016

Escuela de Verano Jesuitinas 2016

Buenas tardes de Salamanca a todos aquellos que andáis por ahí.....

Y después del viernes .... llegó el sábado... y con él me gustaría compartir con vosotros en esta entrada la Escuela de Verano Jesuitinas de este año. 

Desde hace ya 10 años comenzó esta aventura y ya son 11 con la de este año.


¿Qué es la Escuela de Verano Jesuitinas E.V.J.?
pues depende del punto de vista: 
para los padres un gran servicio que ofrece el Colegio Sagrado Corazón para el mes de Julio. 
para los niños: piscina, deporte, actividades, sorpresas y mucha diversión en un lugar conocido y con gente conocida
para los maestros: una forma diferente de pasar el verano. 

¿Para quién es la E. V. J. ?
para todo aquel que quiera, sin salir de Salamanca, pasar el mes de Julio de una forma diferente. 

¿Qué ofrecemos?
un campamento donde dejar a los niños toda la mañana (( e incluso el mediodía)), bien atendidos, con buena gente, conociendo a otros niños y por supuesto pasándolo en grande. 

¿Cuándo es?
Todo el mes de Julio. 

¿Dónde es?
Instalaciones del colegio Sagrado Corazón "Hijas de Jesús"

¿Quiénes somos?
Profesores del Colegio, con muchos años de experiencia

¿Porqué este y no otro?
Porque cada año nos renovamos, cambiamos, no nos conformamos con lo del año anterior y siempre queremos cosa nuevas para los niños. 
Porque nos preocupamos por los padres y por los niños
Porque lo vivimos y eso se nota en lo que hacemos y como lo hacemos. 
Porque llevamos ya muchos años realizándolo (10 años) y siempre con muy buenos resultados. 

No lo dudes.... 
y VEN CON NOSOTROS UN AÑO MÁS !!!!!



jueves, 12 de mayo de 2016

¿Todavía nada?

Medio recuperándome de mis dolencias... comparto hoy con vosotros este cuento muy acorde a la estación en la que estamos, la primavera: el cuento se llama ¿Todavía nada? y nos narra la historia de un personaje muy curioso que un día se decide plantar una semilla, y que día tras día espera y espera, pero por su falta de paciencia y cansancio, no ve el fruto de su trabajo. 

con imágenes muy llamativas que se salen fuera de lo normal, con algun que otro personaje curioso. Os lo recomiendo para vuestros peques. 

Además si luego completáis la lectura con la "plantación" de unas semillas, de una flor, o algo por el estilo.... lo niños lo comprenderán mejor. 





¿Todavía nada?
Christian Voltz

Ilustraciones del autor.
Traducción de Kalandraka Andalucía.
Sevilla, Kalandraka Ediciones Andalucía, 2008. 
Colección Libros para soñar

miércoles, 4 de mayo de 2016

Los niños necesitan ser felices, no ser los mejores

     Vivimos en una sociedad altamente competitiva en la que parece que nada es suficiente y                 tenemos la sensación de que si no nos ponemos las pilas, nos quedaremos rápidamente atrás,         siendo barridos por los nuevos adelantos. 

Por eso, no es extraño que en las últimas décadas muchos padres hayan asumido un modelo de educación sustentado en la hiperpaternidad. Se trata de padres que desean que sus hijos estén preparados para la vida, pero no en el sentido más amplio del término sino en el más restringido: quieren que sus hijos tengan los conocimientos y las habilidades necesarias para hacerse de una buena profesión, obtener un buen trabajo y ganar lo suficiente. 

Estos padres se han planteado una meta: quieren que sus hijos sean los mejores. Para lograrlo, no dudan en apuntarles en disímiles actividades extraescolares, allanarles el camino hasta límites inverosímiles y, por supuesto, empujarles al éxito a cualquier costo. Y lo peor de todo es que creen que lo hacen "por su bien".

El principal problema de este modelo educativo es que añade una presión innecesaria sobre los pequeños, una presión que termina arrebatándoles su infancia y crea a adultos emocionalmente rotos.

     Los peligros de empujar a los niños al éxito
Bajo presión, la mayoría de los niños son obedientes y pueden llegar a alcanzar los resultados que sus padres les piden pero, a la larga, de esta forma solo se consigue limitar su pensamiento autónomo y las habilidades que le pueden conducir al éxito real. Si no le damos espacio y libertad para encontrar su propio camino porque le colmamos de expectativas, el niño no podrá tomar sus propias decisiones, experimentar y desarrollar su identidad. 

Por eso, pretender que los niños sean los mejores encierra graves peligros:

- Genera una presión innecesaria que les arrebata su infancia. La infancia es un periodo de aprendizaje, pero también de alegría y diversión. Los niños deben aprender de manera divertida, deben equivocarse, perder el tiempo, dejar volar su imaginación y pasar tiempo con otros niños. Esperar que los niños sean “los mejores” en determinado campo, poniendo sobre ellos expectativas demasiado elevadas, solo hará que sus frágiles rodillas se dobleguen ante el peso de una presión que no necesitan. Esta forma de educar termina arrebatándoles su infancia.

- Provoca una pérdida de la motivación intrínseca y el placer. Cuando los padres se centran más en los resultados que en el esfuerzo, el niño perderá la motivación intrínseca porque comprenderá que cuenta más el resultado que el camino que ha seguido. Por tanto, aumentan las probabilidades de que cometa fraude en el colegio, por ejemplo, ya que no es tan importante lo que aprenda como la nota que consiga. De la misma manera, al centrarse en los resultados, pierde el interés por el camino, y deja de disfrutarlo.

- Planta la semilla del miedo al fracaso. El miedo al fracaso es una de las sensaciones más limitantes que podemos experimentar. Y esta sensación está íntimamente vinculada con la concepción que tengamos sobre el éxito. Por tanto, empujar a los niños desde temprano al éxito a menudo solo sirve para plantar en ellos la semilla del miedo al fracaso. Como consecuencia, es probable que estos pequeños no se conviertan en adultos independientes y emprendedores, como quieren sus padres, sino que sean personas que apuesten por lo seguro y acepten la mediocridad solo porque tienen miedo a fracasar. 

- Genera una pérdida de autoestima. Muchas de las personas más exitosas, profesionalmente hablando, no son seguras de sí. De hecho, muchas supermodelos, por ejemplo, han confesado que creen que son feas o están gordas, cuando en realidad son iconos de belleza. Esto sucede porque el nivel de perfeccionismo al que siempre han estado sometidas les hace creer que nunca será suficiente y que basta el más mínimo error para que los demás las desprecien. Los niños que crecen con esta idea se convierten en adultos inseguros, con una baja autoestima, que creen que no son lo suficientemente buenos como para ser amados. Como resultado, viven pendientes de las opiniones de los demás.

     ¿Qué debe saber realmente un niño?
Los niños no necesitan ser los mejores, solo necesitan ser felices. Por eso, solo debes cerciorarte de que tu hijo sepa:

- Que es amado, de forma incondicional y en todo momento, sin importar los errores que cometa.

- Que está a salvo, que le protegerás y apoyarás siempre que puedas. 

- Que puede hacer el tonto, perder el tiempo fantaseando y jugar con sus amigos.

- Que puede elegir lo que más le gusta y dedicarse a esa pasión, sin importar de qué se trate. Que puede pasar su tiempo libre haciendo collares de flores o pintando gatos con seis patas si es lo que le apetece, en vez de practicar la fonética o el cálculo.

- Que es una persona especial y maravillosa, al igual que muchas otras personas en el mundo.

- Que merece respeto y que debe respetar los derechos de los demás. 

     ¿Y qué no deben olvidar los padres?
También es fundamental que los padres sepan:

- Que cada niño aprende a su propio ritmo, y que no deben confundir la estimulación que desarrolla con la presión que agobia.

- Que el factor que más influye en el rendimiento académico infantil es que los padres les lean a sus hijos, que les dediquen un rato cada noche para cultivar juntos esa pasión por la lectura, no las escuelas carísimas o los juguetes hípertecnologicos. 

- Que el niño que mejores calificaciones saca casi nunca es el pequeño más feliz porque la felicidad no se mide en esos términos. 

- Que los niños no necesitan más juguetes sino una vida más sencilla y despreocupada, así como más tiempo con los padres.

- Que los niños merecen la libertad para explorar todo y decidir por ellos mismos que les gusta y les hace felices.


lunes, 2 de mayo de 2016

Por qué los niños deben escuchar jazz

Y seguimos con la mañana...... 

Me llamó la atención este tema, porque la verdad nunca había pensado en ello, siempre le ponía a los niños música clásica, de películas, incluso Gregoriano, pero nunca se me pasó por la cabeza ponerles Jazz. Lo llevaré a cabo a ver que resulta. 


Por qué los niños deben escuchar jazz

'La vida es como el Jazz, es mejor cuando improvisas ...' (George Gershwin). Me encanta esta frase. Es toda una declaración de principios, una filosofía de vida. Improvisar. Vivir el presente, sin hacerse planes de futuro. Ir pasito a pasito, descubriendo el camino poco a poco. ¿No es lo que intentas inculcar a tu hijo?: No corras, no planifiques demasiado. Descubre. Vive cada instante como si fuera único.
Por si esto fuera poco, el jazz, como muchas otras melodías, transmite muchos beneficios a nivel físico, psíquico y sensorial. La música, ese gran aliado para el cerebro de nuestros hijos. Las notas musicales son como algoritmos matemáticos. Tal vez no lo entendamos. Nuestro cerebro, sí.

Los beneficios de la música para nuestros hijos
La música, y por supuesto, también el Jazz, posee poderes fascinantes, para adultos y por supuesto, para los niños. Entre sus beneficios encontramos estos: 

1. Mitiga el dolor de enfermedades crónicas.
2. Es eficaz contra la depresión infantil.
3. Reduce el estrés y la ansiedad.
4. En algunos hospitales se utiliza terapia musical en el momento del parto para calmar los dolores de la dilatación y de posparto.
5. Ayuda a aprender nuevos idiomas. 
6. Reduce dolores de cabeza y migrañas.
7. Aumenta la memoria, la concentración y el cociente intelectual de los niños.
8. Mejora la movilidad del cuerpo y la coordinación de movimientos. 

Qué aporta el jazz a los niños
El Jazz es un cántico, una puerta abierta a las emociones. Es sentimiento. Es vital, enérgico, libre, dinámico. También relajante, reflexivo. El jazz ayuda a los niños a expresar lo que sienten, con libertad, sin barreras. Según la UNESCO, quien decidió que el 30 de abril se celebraría el Día Internacional del Jazz, el Jazz es símbolo de Paz, de unidad. Transmite valores fundamentales a nuestros hijos. 

El jazz incide directamente sobre el estado de ánimo. Es una forma de decir a tu hijo: 'eh, puedes decir todo lo que sientes. Puedes quejarte, reír, llorar, gritar. Eres libre. No guardes tus sentimientos bajo una coraza'. El Jazz, todo un maestro (musical), sin duda, de la vida



Alternativas a los gritos

Y comenzamos el mes de Mayo.... con edad nueva y mes nuevo....

Para hoy.... una pequeños artículo con cuatro activiades para profesores y padres (( porque en casa también lo podemos llevar a cabo )) para evitar "gritar" a nuestros pequeños. Habrá que poner al guna en práctica..... 



Alternativas a los gritos: propuestas sencillas para que los alumnos te escuchen
Cuando los alumnos no han podido salir al recreo o llegan de alguna clase que los ha mantenido fuera de su aula habitual, se encuentran más excitados que de costumbre y resulta difícil retomar el control del grupo. En estos momentos, lo fácil y poco educativo sería caer en los gritos o las amenazas para captar su atención. Compartimos con vosotros algunos sencillos trucos para evitarlo: podéis utilizarlos para bajar las pulsaciones del ambiente y retomar la actividad normal de clase. ¡Allá vamos! 

Actividad 1: Cerramos los ojos… ¡respiramos!
Colocad a media voz una música muy suave y tranquila como el Air de Bach o el Ave María de Shubert. Pedid a vuestros estudiantes que coloquen sus manos sobre los ojos y que respiren bien hondo. Decidles que traten de ser conscientes de cómo el aire entra a través de sus pulmones, pasa por cada una de sus arterias y poco a poco llega a todas las células del cuerpo. Decidles que acompasen su respiración al ritmo de la melodía y que, cuando se sientan más tranquilos, vuelvan a abrir los ojos.
Objetivo de la actividad: Ser conscientes de la respiración propia para acompasarla a una melodía lenta y relajante.
  
Actividad 2: ¿Lo oyes?
Escoged un instrumento de percusión (como el triángulo, el tambor, o la pandereta) y pedidle a vuestros alumnos que levanten la mano mientras que escuchan el sonido que emite al ser golpeado. Id disminuyendo progresivamente el ruido de la percusión hasta que resulte casi imperceptible. Podéis utilizar también palmadas si no disponéis de un instrumento en clase.
Objetivo de la actividad: Centrar la atención de los alumnos a través del sentido del oído.
  
Actividad 3: ¡Sígueme!
Decidles que cuando estén distraídos les mandaréis una señal muy especial y solo los que estén muy, muy atentos serán capaces de copiarla. ¡A ver cuántos lo logran! Esta señal puede tratarse de un gesto como el de taparse los ojos con las manos y hacer “cucú”, acariciar la cabeza del compañero, tocar la batería o la guitarra, etcétera.
Lo más importante es que no se emita ningún sonido que pueda resultar molesto y distraiga durante la actividad, y que los alumnos vayan incluyéndose al grupo para recuperar la atención y la concentración en la clase.
Objetivo de la actividad: Captar la atención del grupo en conjunto a través de la gestualidad y de la consciencia sobre el propio movimiento.

Actividad 4: Recitamos un poema
Enseñadles un poema que puedan recitar de memoria y que les guste. Cuando estén dispersos y veáis que necesitan volver a centrar su atención, empezad a recitarlo en voz alta para que os sigan. Poco a poco se irán uniendo todos alumnos.
Podéis utilizar un poema sencillito de García Lorca, como “El lagarto está llorando”, “Canción tonta” o “Caracola”.
Objetivo de la actividad: Retomar la atención de la clase a través de la sonoridad y la repetición conjunta.