lunes, 20 de junio de 2016

Padres: figuras de protección y confianza


Una fuerte vinculación con papá es importante para que el niño se acepte.

Así como el amor de una madre es diferente al del padre, así serán el cuidado y las bases que cimienten la vida de sus hijos: distintos. Papá ama, cuida y se divierte de una manera particular. Aunque ambas figuras son igual de importantes en la vida del pequeño, el hombre será quien, gracias a una buena vinculación con sus hijos, sea el referente de confianza, autoridad, protección y éxito. 

Según el pediatra Francisco Leal Quevedo, experto en el tema, “la figura paterna es importante para los hijos de ambos sexos; al hijo varón le servirá de modelo de identificación, a la hija mujer le permitirá construir mejor su identidad sexual femenina”.

Ahora, el hecho de que la madre perciba el desarrollo del bebé en su vientre hace que se genere un tipo de amor y vinculación diferente al del padre. En este sentido, dice la doctora Rocío Hernández, a las mujeres les cuesta más poner límites, mientras que el papá sí está muy seguro de quién es su hijo: “Es otra persona, necesita aprender”. 



Cuando no hay vínculo... 

Para ser un buen papá... 

Un modelo más integral 

sábado, 18 de junio de 2016

Pautas para un castigo efectivo

¿Cómo castigar a los niños y a la vez educarles bien?

Si eres partidario de castigar a tu hijo para su educación, debes seguir estos sabios y útiles consejos, ¡los papás os tenéis que poner de acuerdo!

Hay muchas teorías sobre si el castigo es efectivo o no, y aunque el problema científicamente está resuelto, ya que son muchas las universidades que han hecho y hacen estudios sobre este dilema, los padres no conocen, ni tienen por qué conocer todos estos estudios.

La educación de los hijos tiene dos partes principales:

  1. La primera es conseguir que nuestros hijos se adapten a la sociedad y cultura en que les ha tocado vivir.
  2. La segunda es darles los medios para que puedan conseguir esto de la mejor manera posible, que puedan vivir en sociedad y que además puedan vivir bien, es decir, darles unos buenos estudios, para que puedan conseguir un buen trabajo, crear una empresa, etc. En resumen, que puedan tener una buena posición económica, que les ayude en el resto de las vicisitudes de la vida.
A los padres les corresponde fundamentalmente la primera parte y cada vez más, ya que el Estado, por vía de los centros educativos, actualmente se dedica casi exclusivamente a la segunda parte, dar las enseñanzas académicas.

Cuando los hijos tienen comportamientos que se salen de las normas establecidas, los padres suelen recurrir al castigo, ya que es una solución socialmente aceptable y que se usa habitualmente en muchas situaciones, ejemplo: multas de tráfico.

Si todos los padres fuesen expertos en psicología del aprendizaje, sabrían que la mejor manera de conseguir modificar una conducta es una combinación de refuerzos positivos y refuerzos asertivos (castigos), y que si los primeros se hacen bien, los segundos no son necesarios. Pero cada uno usa lo que sabe, que suele ser el modelo que emplearon sus padres con ellos y algún libro que han leído sobre educación.

Para educar, lo ideal es el refuerzo positivo. 
Con ellos, no deberíamos necesitar los castigos

Pautas para los castigos
Hay que decir que de todas formas, sea cual sea el método que utilicen, casi siempre tienen algún grado de efectividad y lo fundamental es aplicarlos bien, ya que cuando fallan es siempre por culpa de los padres, y para que no fallen las normas fundamentales son:

  1. Los dos padres deben estar de acuerdo en el premio o castigo que se aplique: si uno lo pone, el otro no debe quitarlo. A veces ocurre que un padre pone un castigo y en cuanto se va, el otro padre se lo quita rápidamente al hijo al que se le ha puesto. Ejemplo: ahora que se ha ido tu padre, ya puedes jugar con la Play Station. (Este primer punto implica que los padres deben estar de acuerdo en muchas más cosas).
  2. El castigo debe ser proporcionado y que se pueda cumplir: no hay que dejarse llevar por el estado de ánimo del padre en ese momento. Ejemplo de castigo no proporcionado sería: nos has tenido muy preocupados al llegar tarde, ya no sales más en todo el año. Está claro que en dos o tres días el hijo va a volver a salir, en cuanto se les pase el disgusto a los padres.
  3. Los hijos deberían conocer de antemano el castigo que se les va a poner: esto casi nunca ocurre. Si un chico sabe que por llegar tarde, se queda dos días sin salir, lo acepta y no tiene que disgustarse nadie.
  4. Una vez puesto el castigo, no es negociable y no debe reducirse o cambiarse: esto debe hacerse en la fase anterior, cuando se explican los castigos que se pueden poner.
Considero que con estas cuatro normas fundamentales la mayoría de los padres pueden salir adelante, y sobre todo para casos complicados es mejor ponerse en las manos de un profesional.


Fuente: Por D. Juan Aguirre Collado, miembro de Saluspot y
 psicólogo en la Consulta de Psicología Juan Aguirre.




martes, 14 de junio de 2016

Puzzle de Animales

Buenas ..... 

Hoy os dejo un sencillo juego para que le hagáis a vuestros pequeños: es un puzzle de animales, muy sencillo de 3 piezas cada animal. 

Nosotros lo hemos imprimido y después plastificado, para que dure un poquito más. 

Espero que os guste. 

Un saludo. 

lunes, 13 de junio de 2016

Las tres áreas de desarrollo

Las tres áreas de desarrollo
La mayor parte de las habilidades y capacidades clave que se aprenden en la primera infancia se puede incluir en una de las tres principales áreas de desarrollo: desarrollo físico, desarrollo cognitivo o desarrollo social y emocional. Aquí podrás conocer mejor cada una de estas áreas:

Desarrollo físico
Pequeños cuerpos en construcción
Las habilidades físicas son una parte importante de la infancia, ya que abren el camino a los demás tipos de aprendizaje. Las habilidades físicas incluyen:
  • Habilidades sensoriales: el oído, la vista, el tacto, el gusto y el olfato: los sentidos son las primeras ventanas al mundo exterior que ayudan a tu hijo a activar ciertas áreas de su cerebro.
  • Motricidad gruesa: durante los primeros años de vida, los niños se enfrentan a grandes retos físicos y desarrollan la motricidad gruesa a medida que crecen.
  • Motricidad fina: desde coger un juguete a sujetar un lápiz, el desarrollo de la motricidad fina ayuda a superar con éxito la etapa escolar y futuros desafíos.
  • Equilibrio y coordinación: Sentarse, andar, correr... Los niños dedican mucha energía a desarrollar el equilibrio y la coordinación.

Desarrollo cognitivo
Mentes curiosas y sorprendentes
¿Cuál es la mejor manera de aprender? Sin duda, mediante el juego. Resulta asombrosa la capacidad cognitiva que pueden llegar a desarrollar los niños durante sus primeros años. Las habilidades cognitivas incluyen:
  • La curiosidad: estimular el sentido natural de la curiosidad, el descubrimiento y la admiración ayudará a tu hijo a querer aprender cosas nuevas cada día.
  • La capacidad de resolución de problemas: ¿Cómo funciona? Llegar a entender cómo funcionan las cosas, ya sean retos sencillos o complejos, es una de las partes más divertidas del juego.
  • La imaginación: preguntarse "qué pasaría si". Soñar nuevas maneras de ver el mundo. Ser capaz de imaginar y crear. Estas son algunas de las habilidades de los grandes pensadores.
  • Conceptos básicos de aprendizaje: desde las letras a la lectura, o desde los números a contar objetos, los primeros años de juego sirven para sentar las bases de conocimientos imprescindibles para la escolarización y el resto de la vida.

Desarrollo social y emocional
Personalidades seguras de sí mismas
Saber expresar ideas, compartir y escuchar son algunas de las habilidades sociales que se adquieren mediante el juego, que a su vez también estimulan el bienestar emocional.

  • Atención auditiva: la capacidad de escuchar empieza a desarrollarse ya en el vientre materno. Todo son ventajas cuando un niño sabe escuchar (¡y hablar!).
  • Expresión personal: sentirse bien con uno mismo y saber transmitir los pensamientos a los demás son habilidades esenciales que se desarrollan de forma natural mediante el juego.
  • Compartir y cooperar: turnarse y llevarse bien con los amigos requiere paciencia y práctica, ¡pero hacerlo mientras se juega resulta más fácil y divertido!
  • Seguridad y felicidad: Un niño que juega es un niño feliz. A fin de cuentas, todos los padres quieren que sus hijos sean felices y se sientan seguros, ¡ahora y cuando sean mayores!