viernes, 9 de noviembre de 2018

Una Jirafa de otoño

Quizás porque recobró vida una mañana de otoño, quizás porque ese cuento es especial o quizás porque es necesario "encontrarnos" con metáforas de este estilo.... os recomiendo este cuento. Espero que os guste. 




Una jirafa descubre que una de sus manchas parece una hoja y, al escapar de un león, todas las manchas se le caen del cuerpo. Avergonzada, se aleja de sus compañeras y encuentra otros animales: un hipopótamo rosa, un elefante volador...
Al final aprenderá que no importa ser diferente a los demás.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Libro del otoño



Buenos días a todos.... 

Os dejo para estos días de Otoño un libro que he encontrado para que nuestros pequeños se entretengan esas tardes otoñales. Hay un poco de todo: pintar, repasar, leer, escribir, manualidades... todo ellos relacionado con el Otoño. 

  • 1 portada para colorear
  • 2 fichas de grafomotricidad. 
  • 3 fichas de trabajo manual: bolitas de papel de seda, trocitos y composición con hojas secas.
  • 1 ficha de conocimiento sobre los frutos del otoño.
  • 1 ficha con una poesía acompañada de pictogramas sobre el otoño.
  • 1 ficha de asociación. 
  • 5 fichas con los números del 1 al 5: escritura y representación de conjuntos.
  • 1 ficha de una hoja para elaborar un mural conjunto con el resto de compañeros.
  • 1 ficha con una castaña para colorear y picar.
  • 1 ficha para completar el dibujo de tres hojas secas.
  • 1 ficha de discriminación de elementos relacionados con el otoño

PINCHA EN LA IMAGEN PARA DESCARGARLO 

sábado, 20 de octubre de 2018

Carta abierta a todos los padres que bajan al parque

((( para pensar y reflexionar ))


Esta es una carta para todos los padres y todas las madres que vais al parque con vuestros hijos:

Si ves a un niño que se comporta diferente al tuyo, calla, no preguntes, apoya, intenta ayudar y sobre todo, RESPETA.

Paciente de mi consulta. Madre de una niña con TEA:

·         ¡Qué difícil está siendo todo! Ir al parque, ver como grita a los niños y como estos acaban asustados mientras yo les explico a las madres que le cuesta un poco relacionarse con los demás. Ellas, como siempre, me preguntan: ¿No va a la guarde?
Sí va- contesto con un hilo de voz mientras intento contener a mi hija. Pues qué raro que se comporte así…- me contestan. Sonrisa amarga. Cojo a mi hija y vuelvo a casa.

Soy pediatra desde hace más de diez años. Son muchas familias las que han pasado por mis manos, por mis ojos y muchas de ellas por mi alma: Trastornos del espectro autista (TEA), síndromes, enfermedades raras, enfermedades crónicas, discapacidad, trastornos de comportamiento. Todos comparten un mismo sentir. Todos piden a gritos algo: RESPETO.

Esta madre no necesita consejos de parque. No necesita trucos, ni magia. No necesita miradas inquisidoras, juicios de valor, ni cuchicheos varios. Tampoco necesita palmaditas en la espalda. No necesita escuchar “ay pobre”, ni “qué pena”.

Esta madre lo que necesita es descanso, relevo, apoyo y escucha… Esta madre, como el padre, necesita que entre todos nosotros les hagamos la vida un poco más fácil. Nada más y nada menos. Es simple: la vida un poco más fácil. Esta madre necesita que, mirándole a los ojos, le repitamos : Lo estás haciendo bien, lo estás haciendo bien, lo estás haciendo bien. Esta madre necesita que nadie le haga sentirse culpable, que nadie vuelva a decir jamás que ha sobreprotegido a su hija, que lo que le faltan son límites, que si la hubiese educado de otra manera, no estaría así. Esta madre y este padre necesitan que entre todos les digamos que son los mejores padres que ha podido tener su hija.

Porque madres como ellas jamás te contestarán a pie de tobogán. No te contarán sus días, ni sus noches con una niña con TEA. No derramarán una sola lágrima frente a ti, ni te darán más explicaciones que las imprescindibles.

Déjalo, de verdad, déjalo. Calla. Acompáñales desde el amor y desde el respeto, nunca desde la pena. Y no olvides que nadie está libre de que mañana o pasado mañana o dentro de unos años seamos uno de nosotros o quizá uno de nuestros hijos, los que estemos a pie de tobogán tragando saliva… A todos vosotros, padres y madres  que bajáis al parque todas las tardes con el único deseo de ver disfrutar a vuestros hijos, os mando un abrazo inmenso.

martes, 16 de octubre de 2018

¿Como estimular el lenguaje?

El juego simbólico


El juego simbólico como expresión del mundo emocional infantil. 
Por qué tener tiempo para jugar es una prioridad

La mayor importancia del juego se halla en que el niño lo disfruta de modo inmediato, y ese disfrute se hace extensivo al de la vida. Pero el juego tiene otras caras, orientadas al pasado y al futuro, como el dios Jano. El juego permite a la niña o al niño resolver simbólicamente problemas que quedaron pendientes en el pasado, y afrontar directa o simbólicamentepreocupaciones presentes. 

Los psicoanalistas infantiles han ampliado las percepciones de Freud, que reconocían los múltiples problemas y emociones que los niños expresan por medio de sus juegos; otros han demostrado cómo los niños se valen de los juegos para resolver y dominar dificultades psicológicas muy complejas del pasado y del presente. Tan valioso es el juego en ese sentido que la “terapia por el juego” se ha convertido en el procedimiento principal para identificar problemas y ayudar a los niños pequeños a vencer sus dificultades emocionales. Freud dijo que el sueño es el “camino real” hacia el inconsciente, y, en efecto, lo es tanto para los adultos como para los niños.  Pero los juegos espontáneos son el “camino real” que lleva al mundo interno consciente e inconsciente del niño; si queremos entender su mundo interno y ayudar al niño en relación con él, debemos aprender a andar este camino.

Resultado de imagen de el juego simbólico

Basándonos en sus juegos, podemos comprender cómo un niño ve e interpreta el mundo; lo que se gustaría que fuese, cuáles son sus inquietudes, qué problemas le acosan. Por medio de sus juegos el niño expresa lo que le costaría mucho manifestar con palabras. Ningún niño juega espontáneamente solo para matar el rato, aunque así lo crean él mismo y los adultos que le observan. Incluso cuando juega en parte para llenar momentos vacíos, el juego se elige motivado por procesos internos, deseos, problemas, ansiedades. Lo que está sucediendo en la mente de la niña o el niño determina sus actividades lúdicas; el juego es su lenguaje secreto, que debemos respetar aunque no lo entendamos. 

Hasta el más normal y competente de los niños tropieza con muchas dificultades que le plantean problemas aparentemente insuperables en la vida. Pero por medio de sus juegos, abordando de uno en uno los aspectos del problema, del modo que él o ella escoja, puede hacer frente a dificultades muy complejas en un proceso paulatino. El juego suele tener una clave simbólica y no racional, que ni siquiera él o ella pueden entender (¡(ni los adultos!), reaccionando ante procesos internos que desconocen , y cuyo origen puede estar enterrado profundamente en su inconsciente.

martes, 9 de octubre de 2018

Enseñar a los niños a coger bien el lápiz



Lo ideal es empezar a trabajar la motricidad fina a partir de los dos años, programando sesiones cortas con juegos simples para que el niño pueda ejercitar sus dedos. Para ello podemos usar diferentes tipos de masas o plastilinas para que pueda apretar, ya que de esa manera será más preciso con el movimiento de sus dedos. 

Después de conseguir este primer objetivo debemos realizar un acercamiento al lápiz. Cuánto más pequeña sea su mano más grande deberá ser el lápiz, por lo que es muy recomendable empezar con ceras ocrayons por su gran grosor.

El niño puede practicar en una hoja pequeña o bien en una hoja grande, aunque la última es más recomendable para el uso de ceras. Realizaremos 3 sesiones:
  1. ·         La primera semana realizará trazos rectos en una hoja.
  2. ·         La segunda semana deberá hacer trazos circulares.
  3. ·         La tercera semana hará trazos triangulares.

Lo importante es que el niño vaya acostumbrándose a algo parecido a un lápiz poco a poco, y no debemos olvidarnos de cerrar las sesiones con masa de modelar. Esta combinación será más que suficiente para que dentro de poco tiempo el niño pueda ya coger un lápiz.

Cuando veamos que su mano se ha acostumbrado bien podemos pasar a la siguiente etapa:

Primero debemos enseñar al niño en qué posición deben estar los dedos en el lápiz. Si al principio le resulta algo incómodo podemos utilizar varios trucos:
  • ·         Uso de lápices triangulares
  • ·         Adaptadores
  • ·         Bola de porexpan y una goma elástica: agarramos la bola de porexpan y la rodeamos junto con el lápiz con la goma elástica para facilitar el agarre
  • ·         Bola de porexpan atravesada con el propio lápiz
  • ·         Usando una pinza de la ropa
  • ·         Goma eva envolviendo el lápiz

Una vez que se hayan acomodado la mano y los dedos, el niño podrá utilizar un cuaderno más pequeño, y lo mismo que hizo en las hojas grandes con las ceras podrá hacerlo ahí para que se vaya adecuando a ese nuevo espacio. Lo ideal es usar un cuaderno de rayas en este proceso.